viernes

Sonrisas y poesías en el hospital

"Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de emoción, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas a las suaves colinas de la Tierra"
 Arthur C. Clarke
Tomado del cuento de Ciencia ficción "El centinela"


"Se puede hablar de lectura antes de la escritura porque en su capacidad de leer la voz y el rostro el bebé pone en movimiento una actividad interpretativa que permanecerá como centro de la creación del sentido para la psiquis humana. Esto permite decir que de cierta manera el acto de la lectura está en el origen de la actividad del pensamiento".
Evelio Cabrejo Parra
Portada del libro Nicolás Guillén ilustrado por Juan Ramón Sierra

El programa de madre canguro es uno de los espacios que visitamos en el Hospital Universitario Mayor con Leer para sanar, con el cual buscamos que las visitas de control médico tengan un elemento de exploración enriquecedora para los bebés y sus padres gracias al contacto con diversos materiales de lectura.


Las escenas en el pasillo de espera son muy diversas. Encontramos a tías que leen con sus sobrinos. abuelas que le muestran imágenes a sus nietos y a padres que se divierten con sus pequeños hijos. Este último caso lo observé el jueves cuando los papás de "Paula" (una niña de 11 meses) escogieron el libro de poesía "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel" del escritor cubano Nicolás Guillén. La lectura la comenzó el papá de "Paula" y poco a poco se fue involucrando la mamá al ver que la niña escuchaba con atención a su padre. El libro se presta para jugar, cantar e interactuar y eso hizo que la participación entre los padres fuera tan atractiva para "Paula", que seguía las rítmicas palabras que sonorizaban sus papás. 



Cuando terminaron el libro de Guillén, todos los miembros de la familia quedaron antojados de seguir leyendo más poesía, así que les presté el libro "Trabalenguas" de David Chericián, otro escritor cubano. El clima festivo subió en intensidad a medida que cada uno de los padres leía cada trabalenguas, y al equivocarse estallaba en carcajadas, que eran seguidas por las risas de "Paula" que se sumaba a la celebración. Esta actividad era tan emocionante, que otros padres o visitantes del hospital observaban con interés lo que estaba ocurriendo alrededor de "Paula", que era el centro de la lectura de sus padres.

Cuando llamaron a "Paula" al consultorio, la familia se despidió con una sonrisa de  satisfacción en sus rostros, y esta vez fui yo el que les agradeció la oportunidad de ser el observador de la unidad emocional que se genera alrededor del amor y del lenguaje.

 Portada del libro "Trabalenguas" de David Chericián ilustrado por Nancy Granada y Henry González 

jueves

Joven aún entre las verdes ramas


Fotografía de una tórtola de Arica (Zenaida meloda) tomada de Aves de Arica

Cuando acompañamos a los pacientes del hospital con una lectura en voz alta en el programa de biblioterapia "Leer para sanar", los mediadores de lectura estamos con los sentidos en total atención para aprender algo nuevo de cada experiencia. El viernes, conocí a don Orlando , un paciente invidente que le fascina la poesía. Durante esta visita, Don Orlando me preguntó si yo conocía el poema “joven aún entre las verdes ramas”, que era uno de los poemas que aprendió en su infancia gracias al colegio. Al responderle que no lo conocía le pregunté acerca de su interés por este poema, a lo que don Orlando me respondió que desde hace unos años tenía muchas ganas de volverlo a escuchar. Yo también quería escuchar este poema, del cual siempre escuchaba de niño cuando me saludaban los amigos de mi bisabuela cuando la visitaban. Por eso el martes siguiente cuando me encontré de nuevo con don Orlando, me hizo la pregunta de rigor “¿Consiguió el poema?”. Yo le agradecí que me recordara que tenía que buscarlo, y así lo hice cuando salí al medio día a almorzar, entré a Internet y encontré el poema que se titula “La tórtola”. Lo imprimí, regresé al hospital y se lo leí a don Orlando, que escuchaba atento con su mirada infinita, en una inmovilidad, que llegué a pensar que no estaba respirando. Al finalizar la lectura, una sonrisa se dibujo en el rostro de don Orlando y comentó: “Que bueno, no se me ha olvidado el poema, lo recuerdo todo”.  Luego le hablé un poco del escritor antioqueño Epifanio Mejía  autor del poema. Para terminar la visita, don Orlando me pidió que le leyera a Alfonsina Storni, y le leí un par de poemas de esta escritora argentina, que se encuentran en el libro “De todo corazón”. De esta forma, cada visita a los pacientes del hospital puede ser un maravilloso intercambio de conocimientos y experiencias de nuestra historia lectora.

La tórtola
De Epifanio Mejía (1838-1913)

Joven aún, entre las verdes ramas,  
De secas pajas fabricó su nido;
La vio la noche calentar sus huevos,
La vio la aurora acariciar sus hijos.

Batió las alas y cruzó el espacio,
Buscó alimento en los lejanos riscos,  
Trajo de frutas la garganta llena  
Y con arrullos despertó a sus hijos.

El cazador la contempló dichosa,
Y sin embargo, disparó su tiro:
Ella, la pobre, en agonía de muerte  
Abrió las alas y cubrió a sus hijos.

Toda la noche pasó gimiendo
Su compañero en el laurel vecino:  
Cuando la aurora apareció en el cielo
 Bañó de perlas el hogar ya frío.

Poema tomado de:

martes

Lectura recomendada: "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury

El encuentro con un amigo de infancia es algo tan maravilloso y renovador, pues te ayuda a ver tu entorno con mejores elementos y a entender de forma más lucida la vida al salir de la subjetividad en la que nos enfrascamos a diario. Por eso, fue un gusto gigante encontrarme con Ray Bradbury un viejo amigo del siglo XX, que sigue diciendo verdades a los hombres y mujeres del siglo XXI

 
Ilustración de Lou Romano

Y, ¿de qué se trata Fahrenheit 451?


Guy Montang es bombero, sin embargo no apaga incendios: los provoca. En la novela Fahrenheit 451 la sociedad ha cambiado, las casas son impermeabilizadas contra el fuego, las autopistas son tan grandes que no hay limites de velocidad y los valores más importantes son el entretenimiento y el consumo alrededor de los medios de comunicación. En un mundo en el que lo más importante es ser feliz sin pensar en lo que le sucede a mi vecino o al planeta, se decreta que los libros son peligrosos y deben ser quemados para preservar el nuevo orden establecido. El protagonista de esta historia se encontrará ante muchos dilemas al conocer a una joven que le gusta caminar en la noche y con la que habla de diferentes temas. Después de estos encuentros, Guy Montang tomará una serie de decisiones que lo acercaran al mundo de los libros para defenderlos del sistema que los quiere destruir.

¿Quién era Ray Bradbury?

Nació en Waukegan, estado de Illinois, Estados Unidos en 1920 y falleció en la ciudad de Los Ángeles, California en 2012. Escritor autodidacta, que aprendió los secretos de su arte con los grandes maestros que lo esperaron para ser leídos en las bibliotecas públicas. Escritor de cuentos, novelas, ensayos, guiones de cine y teatro de géneros como la fantasía, la ciencia ficción, novela negra y realista. 



Ray nos habla del valor que tienían los libros y la lectura en su vida:

Ray expresó de forma muy delicada cómo se enamoró de los libros:
"El Amor es el centro de tu vida, las cosas que haces deben ser las cosas que amas y las cosas que amas deberían ser las que haces, eso es lo que aprendes de los libros”.

Continúa Bradbury: "Aprendí a leer cuando tenía tres años, amo las tiras cómicas, amo las caricaturas los domingos y tuve un libro de Cuentos de hadas cuando tenía cinco años y me enamoré de la lectura, todas esas maravillosas historias como “La Bella y la bestia”, y “Jack y la habichuela mágica”, así que comencé con la fantasía; para el tiempo que tenía tres años vi mi primera película y me enamoré de las películas que veía como “El jorobado de Notre Dame”, esperaba crecer para ser jorobado. Después, cuando tenía cinco vi “El Fantasma de la ópera” con Lon Chaney, me sentí fascinado por Lon Chaney, y cuando tenía seis años vi una película de dinosaurios y los dinosaurios llenaron mi vida, así que con seis años comencé a leer sobre dinosaurios y afectaron toda mi vida. Cuando tenía treinta y tres años trabajé en “Moby Dick” por que me había enamorado de los dinosaurios cuando tenía seis. Así funcionan las cosas, las cosas que comienzan cuando tienes tres, seis, diez y doce (años) se enciende en tus ficciones en tus treinta, las cosas que haces deben ser las que amas y las cosas que amas deben ser las que haces"


Dos entervistas para conocer mejor a Ray Bradbury en los siguientes blogs de literatura:



También pueden visitar su página oficial en el siguiente enlace:


Lectura recomendada:
Ray Bradbury escribió un cuento títulado "El peatón" el cual fue el relato desencadenante al mundo que recrearía en la novela "Fahrenheit 451". El cuento lo pueden leer a continuación:



Recreaciones de jóvenes a la obra de Bradbury en internet:
Como curiosidad encontré dos videos que representan el cuento "El peatón"

Este cortometraje es una adapatación de Ivan Breyter de Argentina 



 Esta adaptación en fotonovela es dirigida por Brandon Yang
 


 Pueden encontrar y leer "Fahrenheit 451" en Biblored en la sección de Novelas (Rótulo Azul
con la siguiente clave de autor:
A-N BRAF

lunes

Lectura recomendada: "Una pantera en el sótano" de Amos Oz

Portada de Ediciones Siruela, tomada de ojanguren

El estado de Israel tal como lo conocemos hoy en día a pasado por diversos periodos de conflicto en la historia contemporánea, uno de ellos fue el mandato de Gran Bretaña en Palestina que se extendió veinticinco años (de 1922 a 1947). Amos Oz nos presenta en la novela “Una pantera en el sótano” las reflexiones de un hombre que recuerda su vida en Jerusalén cuando tenía doce años y vivía con sus padres, dos polacos sobrevivientes del holocausto Nazi. “Profi”, apodo del joven protagonista de la historia, pasará por una serie de acontecimientos que lo llevaran a compartir el verano de 1947 con un oficial de la policía británica con el cual terminarán forjando una singular amistad gracias al intercambio de saberes del idioma de cada uno (inglés y hebreo) y con la cual aprenderá que los conflictos de su país pueden tener muchos más puntos de vista de los que le han presentado en su comunidad. 

Dos temas sobresalen en la novela de Amos Oz: Primero, Las relaciones interculturales, que lejos de separar a las personas, logran generar dialogo y reflexión acerca de lo que se está viviendo; y segundo, el valor que se encuentra en las personas que son autenticas, a pesar de vivir en un mundo mezquino, ya que si profundizamos en el carácter de estos individuos, nos encontraremos con una historia que los impulso (en esa historia encontraremos a Dios, a los padres y a los amigos) a ser ellos mismos. Estos dos valores son algo que deseamos para nosotros mismos y para nuestros seres amados.



Fotografía de Amos Oz, publicada en Todas Tardes

Amos Oz nació en 1939 en Jerusalén (Israel) descendiente de una familia de emigrantes rusos y polacos. En 1954, entró en el kibutz Julda. Mientras estudiaba Literatura y Filosofía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, entre 1960 y 1963, publicó sus primeros cuentos cortos. Estudió también en la Universidad de Oxford. Desde 1991 es miembro de la Academia del Idioma Hebreo. Participó en la Guerra de los Seis Días y en la Guerra de Yom Kiour y fundó en los 70, junto a otros, el movimiento pacifista Shalom Ajshav ("Paz Ahora"). Amos Oz ha recibido diferentes premios, entre ellos se destacan el Goethe y el Príncipe de Asturias de las Letras en el año 2007. Con la novela "Una pantera en el sótano" Amos Oz recibió el Premio Israel de Literatura en 1988, el cual generó mucha polemica en su país.

Lectura recomendada:

Pueden leer una entrevista a Amos Oz en la que habla de su novela "Una pantera en el sótano" en el sigueinte enlace:



En Biblored pueden encontrar "Una pantera en el sótano" con la siguiente clave de autor:
A-N OZAB


 Obra de Francisco Ballesta
Discurso de Amos Oz, Premio Príncipe de Asturias de las Letras - 2007

Oviedo, 26 de octubre de 2007
La mujer de la ventana

Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas.

Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino.
más información

Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza.

Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.

Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo. La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.

Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.

Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa. Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación. Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.

Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor. Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente. Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor.

Exactamente así es la situación entre judíos y árabes en Oriente Medio: mientras los árabes ven en los israelíes a los nuevos cruzados, la nueva reencarnación de la Europa colonialista, muchos israelíes ven en los árabes la nueva personificación de nuestros perseguidores del pasado: los responsables de los pogroms y los nazis.

Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro-israelíes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.

La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho.

Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza.

No he venido esta tarde a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo. Lo que he sugerido es que creo que leer libros es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz.

Quiero agradecer a los miembros del jurado del premio Príncipe de Asturias que me hayan otorgado este maravilloso Premio. Muchas gracias y mis mejores deseos a todos ustedes. Shalom u-brajá.

Traducción del hebreo de Raquel García Lozano. Publicado originalmente en el periódico El País:
cultura.elpais.com

sábado

La magia de los cuentos de hadas


«Los cuentos nos recuerdan que, 
si usamos nuestro ingenio y coraje,
 podremos salir del bosque encantado»
 María Tatar

Cuando leemos, muchas cosas se desencadenan en nuestro interior, dos de ellas son la memoria y la imaginación. Con ellas podemos hacer uso de muchas experiencias que otros han vivido, ya sea en el mundo real o en la ficción, y así aprendemos cómo asumir las diferentes situaciones que se nos presentan en el día a día. Entre los diferentes géneros textuales con los que nos acercarnos a la lectura en la infancia, es importante destacar el inmenso valor de los cuentos de hadas, de origen popular o de autor, ya que fueron una gran cantidad de veces con las que nos identificamos con los personajes y con las situaciones que se presentaban en sus historias, y con las cuales logramos empoderarnos para resolver los diversos capítulos de nuestras vidas.

Es por esto que es emocionante encontrar a Paola Costigliola y Giorgia Velluso, artístas italianas, que expresan con creatividad el efecto de los cuentos de hadas en los niños y a la final en nosotros los adultos.


Sal con una chica que lee. Por: Rosemary Urquico

Publicado originalmente en la revista El Malpensante

 
Fotografía tomada de Penrose Publishing

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

El libro y la lectura: un oasis en el hospital

Extención de servicios de la Biblioteca Pública de Toronto con niños hospitalizados. Fotografía tomada en 1955

En estos estos días me he tomado un tiempo para investigar y reflexionar más acerca del oficio de la biblioterapia. Han sido muchos los descubrimientos, entre los cuales esta la lectura de la antropologa francesa Michéle Petit, quien estuvo recientemente en Bogotá como invitada de honor en el II Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, que se realizó en la biblioteca Luis Ángel Arango.



Uno de los temas que le interesan a la profesora Petit es el efecto que tiene la lectura literaria en la elaboración de la identidad de cada persona, y como lo ayuda a sobrellevar los momentos más díficiles de la vida.



En el hospital, vemos día a día como los pacientes y acompañantes se acercan a los libros del programa de Leer para Sanar con la idea de encontrar algo especial, ya sea una idea, un verso, un cuento, un chiste, una receta de cocina, una información para cuidar su cuerpo, y de esta forma empezar a recuperar algo de lo que hasta antes de la llegada del carro portalibros, no tenían, ya sea porque lo perdieron momentaneamente al ingresar al hospital o porque no tuvieron la oportunidad de apreciarlo en sus vidas. Con esta reflexión no quiero generalizar, que todos las personas que disfrutan del programa, tengan un vacío que sólo la lectura puede llenar, pero si estoy seguro, que para muchos pacientes, de todas las edades y todos los niveles socioeconómicos, el servicio de prestamos de libros y las actividades de lectura en voz alta realizadas por los mediadores de lectura, son un oasis de aliento en el difícil transito de estar separados de su cotidianidad.

viernes

Un ejemplo reconfortante de biblioterapia en un hospital de Brasil


Es muy satisfactorio reconocer en otras personas del mundo la misma vocación y pasión por ayudar a encontrar paz y sosiego a los pacientes y a los acompañantes gracias a los libros. La siguientes ideas y fotografías son de la bibliotecaria Eva María Seitzla, coordinadora de la Sala de Lectura del Hospital Universitario de la Universidad Federal de Santa Catarina (HU/UFSC) en Brasil, una institución pública y totalmente gratuita. El HU/UFSC está dotado de 271 camas y cuenta con aproximadamente 1500 colaboradores, que realizan cada mes cerca de 1500 atenciones ambulatorias, 3000 de emergencia y 990 internamientos.





"Lo mejor de los resultados está en la satisfacción expresa de aquellos que encuentran en los materiales de lectura la distracción y entretenimiento necesarios para soportar las horas y horas de espera para la realización de consultas y pruebas.
Es más, en  los sentimiento de alegría, respeto y valoración de los pacientes internados y acompañantes con la llegada del carrito de transporte de los materiales, cariñosamente llamado "Barney", repleto de libros. La elección de la obra para leer, el intercambio de opiniones sobre autores y títulos, además de cualquier forma de interacción y diversión que ese acto tan simple provoca en las personas internadas representa algo extremadamente gratificante."
 


"Siempre se esperó que el desaliento provocado por la hospitalización no tuviese como remedio tan solo las paredes y los techos blancos, sino también el arte, principalmente expresado por la lectura, que, sumada a la música, el teatro o el baile, puede ser capaz de arrancar sonrisas y alegrías de las caras sumergidas en la incertidumbre y, principalmente, en la tristeza y en la amargura. Se pretendía que la lectura y cualquier forma de arte fuese capaz de arrancar esas sonrisas perdidas en las heladas habitaciones. Se pretendía que el «viaje» a la alegría y a la risa proporcionadas por la lectura pudiesen y puedan continuar siendo aquel remedio cuya dosis disipa el dolor que atormenta y angustia al paciente sumergido en un sufrimiento que parece no tener fin."

Los textos de Eva María Seitzla que acompañan esta entrada son tomados del artículo "Biblioteca Hospitalaria" publicado por el Boletín ANABAD. LXI (2011), NÚM. 3, Julio-Septiembre, en Madrid.

Para más información, pueden visitar:


sábado

Cocinando en el hospital

Por: Andrés Monroy
Leer para sanar - Méderi
Hospital Universitario Mayor
2013


Caratula tomada de


"Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos: pescado a la brasa y pan"   Juan 21:9
En el hospital tenemos la oportunidad de conocer a pacientes que tienen diferentes intereses lectores. Nos encontramos con pacientes que solo leen textos de historia, de salud o de humor. También hay pacientes que prefieren la poesía, las novelas, las leyendas o los cuentos.

Por otro lado hay pacientes que lo que más les gusta leer son los libros de recetas de cocina. Este nuevo año realicé muchas lecturas en voz alta con “Cocina fácil” y “Cocina colombiana paso a paso” dos de las novedades de la colección de Leer para sanar en el Hospital Universitario Mayor. Con las personas que más leía estos libros era con las pacientes, que al ver la oportunidad de aprender algo nuevo, prestaban mucha atención y anotaban las recetas que les gustaría preparar en cuanto regresaran a la casa.

Al finalizar la actividad de lectura les pude entregar “Recetario santafereño” uno de los últimos libros de la colección de Libro al viento, del cual nos dieron muchos ejemplares para el hospital. La felicidad que sentían estas pacientes (en muchos casos eran mayores de 66 años) al recibir un ejemplar para llevar y poder leer en su casa, era inmensa, ya que para algunas de ellas este era el primer libro que tenían, porque siempre que compraban uno, lo hacían para sus hijos o para sus nietos.

Después de tener esta bella experiencia con las pacientes me di cuenta de lo importante que es generar este tipo de encuentros de la lectura con los adultos mayores, ya que son una población que ha sido olvidada por los planes de lectura distrital y nacional, en donde todo el énfasis se ha puesto en la primera infancia. Sin embargo reflexiono en cómo van a leer las nuevas generaciones si en los hogares los padres y los abuelos no leen o no tienen libros.

Sin embargo, hay que decir que no solo las mujeres leen libros de cocina en el hospital, y para la muestra transcribo las palabras de don “William” paciente del quinto piso que me dijo cuando recogí el libro “Cocina colombiana paso a paso”:

- ¡Me fascina cocinar! Sólo me hizo falta los ingredientes para preparar un delicioso plato.

De estas experiencias puedo concluir que los libros de cocina son un género que ayudan al paciente a pensarse más allá del presente en el hospital y les dan una motivación adicional para recuperarse y ocupar creativamente su tiempo en el hogar

domingo

El fénomeno del desarraigo


“Cuando a un niño lo desarraigan de todos los signos de lo conocido y lo transportan a una tierra extranjera desconocida, él o ella puede experimentar cierto grado de choque. Algunos niños sobreviven debido a un profesor, a los pares o a una persona significativa que los cuida durante la transición hacia la integración a un nuevo entorno social”   
Cristina Igoa. 
 Theinnerworld of theimmigrantchild 
[El mundo interior del niño inmigrante].
Mahwah, NJ: Routledge, 1995.

En estos días volvió el recuerdo de un libro, gracias al trabajo integral (pedagógico, terapéutico, social y espiritual) que viene haciendo mi esposa con la comunidad Wounaan Nonam desplazada por la violencia armada del Choco y que se radicó en Bogotá.
Se trata de “Eloisa y los bichos" un libro álbum de Jairo Buitrago ilustrado por Rafael Yockteng que nos ayuda a ver lo que pasa por el alma de una niña que deja su vida atrás y con ella sus recuerdos y seres queridos para vivir en la ciudad, un lugar con dinámicas y relaciones totalmente diferentes a las de su contexto cultural natal.
Ojala está lectura nos acerque a todos a conocer y a ayudar a las familias de colombianos que viven en nuestro entorno (indígenas y campesinos), que están pasando por un momento de reestructuración emocional y social. 

A continuación pueden ver un video del libro que realizó
 La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de México, ACNUR.



También pueden visitar el blog de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng y conocer más de su trabajo.

Si quieren leer "Eloisa y los Bichos" lo puenden encontrar
en Biblored en la sección de:
Libro Álbum (Rótulo amarillo)
A - BUIE

martes

La luz de la memoria



Es sorprendente como la escritura te ayuda a refrescar los recuerdos.
Hoy al revisar mis viejos diarios de campo, encontré los rostros de niños, niñas y padres de familia con los que compartí lecturas en diferentes lugares de Bogotá.

Y la emoción que se imprimió en mi alma… se iluminó con cada historia, con cada rostro y con cada libro.

Siempre he tenido claro que no soy un gran escritor, pero insisto en la escritura personal, así sea para volverme a encontrar con mis amigos en las páginas de mi memoria.


Viernes 16 de enero 2004
Instituto de Ortopedia Infantil  Roosvelt

Hace una semana empezamos de nuevo con el programa Palabras que acompañan – Dolex.
Trabajé solo mientras Carmenza regresaba de sus merecidas vacaciones.

Este viernes conocí a Cesar. Tiene 11 años y es de Pereira. Estaba solo, sin compañía, muy quieto en su cama, porque lo acaban de operar de la columna. Hablamos de su anterior visita hace dos años, cuando comenzó el programa, y de sus lecturas en la consulta externa.

Más adelante su mamá me contó que de esa época el niño tenía el libro “El dedo de Estefanía” que le regaló el programa y que cuidaba mucho, hasta el punto que un día se peleó con un niño de la escuela que se lo quería robar, lo cual es tremendo, porque llegó reventado a la casa, con un ojo morado pero con su cuento y su orgullo a salvo.

Cesar es muy optimista, puede estar adolorido, pero si le preguntas ¿cómo está? Te dirá:“¡ Muy bien !”

La última vez, hablando de sus operaciones, nos contó que él no se moría sin caminar, y lo decía con una sonrisa y una esperanza, que seguramente un día de estos lo veremos corriendo por leer un libro.


Carátula de uno de los libros publicados por el programa
Palabras que acompañan - Dolex
y que se obsequiaron a los niños y a los padres
que estaban en los hospitales de pediatría.
Foto tomada de la página de internet de Irene Vasco
 autora de los libros y del cuento 
"El dedo de Estefanía"
Pueden conocer más de Irene Vasco en el siguiente enlace:

lunes

Biblioteca al lado del mar

Viajar o leer te permite no solo tomar distancia de la cotidianidad, también te ayuda a confirmar lo que tanto disfrutas en lugares en los que jamas pensarias que pudieran existir.

Este es el caso de la Biblioteca del Plan Nacional de Lectura en la isla de San Andrés dirigida por el bibliotecario Bienvenido Caicedo, en la que pude experimentar por primera vez en mi vida la experiencia de poder tomar un libro (en esta ocasión fue una biografía de Picasso), y con el permiso de don Bienvenido, tomar asiento al lado del mar caribe y disfrutar de un viaje de colores.

Las mejores vacaciones son en las que puedes viajar a nuevos lugares por avión, bus, lancha o... por las páginas de un libro.








Una casa llena de libros y recuerdos

La nostalgia se lleno en mi interior al pasar una mañana en la Casa Barrientos de la lectura infantil en Medellín, Colombia.Varios recuerdos se cruzaron por mi alma: las tardes en las bibliotecas Piloto, Comfama o Comfenalco en Medellín, o los días enteros en las bibliotecas de Colsubsidio o la Luis Ángel Arango en Bogotá.

Pero no hay duda que el recuerdo más ambigüo fue el que se despertó al recrear las jornadas en la Biblioteca El Paque, uno de los proyectos más importantes para promover la lectura en familia, y en la que puedo decir que fui uno de los mayores colaboradores al lado de grandes amigos y compañeros de trabajo como Ignacio, Graciela, Patricia, Paola, Sergio y Ana María.

Es por esto que ser testigo de una nueva apuesta de lectura para los niños en pleno centro de Medellín me hace muy feliz, porque demuestra que en este país hay alcaldes como Sergio Fajardo y administraciones públicas que ven en estos centros culturales el semillero de la vida de una ciudad.

Muchas gracias Medellín por este mágico regalo.

Pueden conocer más de la Casa Barrientos de la lectura infantil en el enlace:
http://www.reddebibliotecas.org.co/News/Paginas/Unacasamuyespecial.aspx







jueves

"Leche, caricias y lenguaje"

"De la misma manera que el cuerpo necesita alimentos para desarrollarse, la psiquis es el resultado de una serie de procesos cuya alimentación es simbólica y netamente cultural. El rol del adulto es el de dar indicaciones variadas para que todo psiquismo en construcción pueda encontrar orientación a través del patrimonio cultural que construye el alma de una cultura y que se transmite de generación en generación. La lengua entra y juega el papel central en estos procesos de transmisiones culturales. Para completar su función de engendrar, todo padre y toda madre debe transformar a su bebé de infans en ser de lenguaje. Los elementos culturales deben estar presentes desde los primero días de la vida puesto que los pequeños, para desarrollarse normalmente, necesitan: leche, caricias y lenguaje."

Evelio Cabrejo Parra 
Competencias de los bebés y disponibilidad psíquica de los adultos: una alianza indispensable.
IX Congreso Nacional de Lectura. Bogotá, 2009.



La experiencia que comparto a continuación fue registrada por mi esposa Carolina Rodríguez a partir de un ejercicio de escritura con nuestra sobrina Mariana de 2 años 8 meses. Este registro evidencia la importancia de la mediación afectuosa de la palabra escrita y su desarrollo en los niños por parte de las figuras de apego de los pequeños.

Kitoa

 Por: Carolina Rodríguez

Son las 5:oo p.m. y después de una larga jornada/terapia para que se coma el almuerzo, ya tiene las manos libres y el permiso para hacer algo novedoso... pero que no sería tan novedoso si no hubiera unos antecedentes...

Alguna vez, jugaba con su abuela un juego de roles y ella le dijo en tono desprevenido:

―Tú eres una escritora...
Jamás imaginaríamos que esas breves palabras marcarían la identidad de esta niña, quien alguna vez iba con su tía y ella, en un ataque de asombro por lo linda que se veía, le dijo:
―Mírate, ¡qué linda! ¡Pareces una princesa!
La niña, en un arranque de indignación, le dijo:
―Nooooo, ¡no soy una princesa! ¡Soy una kitoa!
―¿Una qué?
―Una kitoa...
Después de varios intentos por articular mejor y comunicarse más claramente, dijo:
―Una e-ki-toa...

Una escritora... la tía no supo de dónde había salido esta autodesignación hasta que habló con la abuela... Esta pequeña no se deslumbra por los brillitos de labios ni por las muñecas chic de la Navidad... lo cual no solo es bueno porque sale muy económica, sino porque tiene una pasión que sobrepasa cualquier deseo esperado: ama con frenesí los libros... Es lectora desde que estaba en la panza de su mamita, creció escuchando tonos de voz que cambiaban según el hilo de las historias, con libros de cartoné que eran lo suficientemente gruesos como para pasar las páginas, con ilustraciones, relatos, personajes...

Pues un escritor debe su condición a que escribe libros, ¿no? Esta joven lectora/escritora, terca y asidua, tiene un amplio vagaje como lectora, pero nunca se había enfrentado a la posibilidad de escribir... entonces, junto con su tía, se pusieron en la tarea de hacer su primer libro. Minuto tras minuto, garabato tras garabato, idea tras idea, nació un librito... un textico pequeño y alegre, que baila con la serpiente de tierra caliente y con telas para hacerle una pijama a su mamá, que deja el testimonio visible de que fue hecho gracias a manos, a ideas, a letricas bailarinas...         

Quedó muy lindo y finalizó con un "Me cansé". La tía pensó que ahí había quedado todo, una primera experiencia de escritura con un registro para la posteridad. Sin embargo, lo que esta afortunada tía jamás podrá olvidar es la reacción inesperada de esta pequeña de dos años: tomó su librito pequeño, lo abrazó con un profundo amor y decía: "¡Me encanta!", mientras corría de un lado para otro. Luego, llenó de besos a su conmovida tía y decía: "¡Tiita!"...

Por un instante, olvidé la previa lucha por el almuerzo, la pataleta y los demás menesteres que implica la hora de la comida... tenía al frente a una escritora que estaba muy feliz por haber hecho su primer libro, que lo atesoraba en sus brazos y sonreía con mucha emoción...

Cuando llegaron su mamá y su abuela, les mostró el fruto de su trabajo con alegría y satisfacción... han pasado varios días después de ese feliz encuentro y dicen los que saben que no suelta el dichoso librito ni para dormir... la verdad es que a esta servidora no le importa pensar qué hará esta niña cuando sea grande, da igual si en serio se dedica a escribir, alguien crea en su talento y pueda vivir del mismo, o si se dedica a otros campos del saber. Mi única satisfacción es que haga lo que haga, sé que tendrá la posibilidad de comunicarse con libertad, de saber que puede hacer cosas buenas y con sentido, que tendrá la confianza suficiente para emprender su camino porque desde chiquita, su padre, su madre, sus tíos y sus abuelos la arrullaron, le cantaron, le hicieron saber que podía hacer cosas maravillosas...

Sobre todo, es una niña de dos años que acaba de descubrir el misterio de lo que se plasma en un papel, ese canal que se establece entre lo que se piensa y lo que se expresa a través de la mano, la bonita posibilidad de dejar registro de lo que hoy importa y quizá mañana solo será un tema más...