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sábado

El flautista de Hamelín en el hospital


Foto tomada de:
www.panoramio.com/photo/28852725

“Mira tu dicha”, dice la mamá de una de las niñas que van a consulta de pediatría cuando ve el carro portalibros que recorre el tercer piso del Hospital Universitario Mayor de Méderi. La pequeña de siete años abre los ojos y su cara brilla tanto como una supernova en el firmamento. No puedo dejar de mirar a esa pequeña estrella que quiere tomar cada libro y leerlo con su mamá, por lo que le regalo “Tengo miedo” de Ivar Da Coll, uno de los títulos de la colección “Libro al viento” que circula libremente por toda Bogotá. La pequeña estrella toma el libro y lo abraza, como si fuera el mayor tesoro de todo el universo, por lo que su mamá me da un agradecimiento sincero y me dice: “A mi hija le fascina leer”.


Sigo mi camino por la rampa que me lleva al lugar donde descansan los libros y se preparan para una nueva jornada con los lectores de “Leer para sanar”, cuando noto a una niña de unos ocho años que me ha seguido. Al verla, la saludo y me dice con una sonrisa pícara: “Tan bonitos los libros…”. Al notar que también quiere participar de la fiesta de la lectura, le entrego otra copia de “Tengo miedo” y recibo un agradecimiento nuevo y profundo.


Camino a mi casa me siento protagonista de mi propio cuento de hadas, con una historia diferente al tradicional “Flautista de Hamelin”, en el que cambian todos los elementos y el final ya no es trágico, sino esperanzador: los niños sí quieren leer.

jueves

“Cuando uno lee, uno crece como ser”


ilustración de Rebecca Dautremer

Cuando se hace una lectura en voz alta con un paciente en el hospital, nunca podemos imaginar las historias que se están escribiendo en esa actividad tan sutil y delicada. Algo muy interesente empezó a construirse el jueves 11 de agosto cuando le leía la Biblia a la Señora Nohemy Arias, paciente de la habitación 531. La Señora Francy Muñoz una de las colaboradoras del aseo en Méderi entró a realizar su labor y escuchó el texto que estaba leyendo para la paciente. Al finalizar la lectura del Salmo 139 la Señora Nohemy me pidió el favor de escribirle el número del Salmo para volverlo a leer en su casa, a lo cual la Señora Francy se sumó a la solicitud, ya que había escuchado los versos del salmista mientras hacía el aseo de la habitación. Un rato más tarde, en uno de los pasillos del ala norte, la Señora Francy aprovechó un momento para comentarme que a ella también le encanta leer, y que su género favorito eran las novelas, “pero no las que dan por televisión, sino la de los libros”. La Señora Francy me habló de su hija Natalia de 5 años que “no se acuesta sin que le lean un libro” y para confirmar la seriedad con la que asume el acto de leer, afirmó: “Cuando uno lee, uno crece como ser”.
Me sentí tan identificado con el entusiasmo con el cual la Señora Francy hablaba de la lectura, que no pude resistir la idea de recomendarle afiliarse a la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, para que pudiera llevar libros para ella y para compartir con su pequeña Natalia.
El tiempo pasó, y era común encontrarme con la Señora Francy por los pasillos del quinto piso y hablar un rato del programa y de su acogida en los pacientes del Hospital Universitario Mayor. El gran encuentro ocurrió el 31 de agosto, cuando la Señora Francy con una sonrisa en el rostro me contó la maravillosa noticia de que había afiliado a Natalia a la biblioteca del Tunal, “Ahora voy a poder ir para leer con mi princesita”. Francy se despidió y continuó con su trabajo con el siguiente mensaje para el programa: “Quiero felicitarlos por lo que hacen, porque los pacientes olvidan su tristeza y su dolor cuando leen. Ojala todos los hospitales tuvieran algo como Leer Para Sanar”
Sólo puedo pensar que un Programa como Leer Para Sanar puede reunir a la distancia a una paciente de más de 60 años con una “princesita” de 5 años, en dos lugares que buscan el mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas: El hospital y la biblioteca.

miércoles

"Lucía" y Penélope


"Y entonces se sientan
lado a lado 
para que ella le narre
la odisea de la espera"
Ana Martins

Por Andrés Monroy

Conocí a "Lucía" una mañana de septiembre en una cama inmaculadamente blanca. Empezamos a conversar, y su melodioso acento caleño me mostraron nuevas perspectivas de la vida y de la literatura.
"Lucía" siempre se mostraba con ánimo para compartir una charla, y siempre me pedía poesías de autores latinoamericanos. Por eso pensé que una forma de corresponder a sus relatos, era compartir las palabras de otras personas de nuestro continente. Una mañana, llegué con un Libro al viento bajo el brazo y le leí en voz alta a Lucía el poema "Penélope" de la escritora Ana Martins.

Las lágrimas de "Lucía" aderezaron la lectura que se redondeó con un delicado abrazo de agradecimiento.


Lucía fue dada de alta con un diagnostico por parte del equipo médico después de años sin saber que era lo que le pasaba a su cuerpo. Llevó en su maleta dos materiales impresos que le darán nuevos ánimos a su vida: un libro al viento y la historia clínica de su diagnostico y su tratamiento.


viernes

Consuelo gracias a la lectura compartida en voz alta

"Confiamos totalmente en ustedes porque sabemos
 que así como comparten nuestro sufrimiento, 
también comparten nuestro consuelo."
Segunda carta del apostol Pablo a la iglesia de Corintios, capítulo 1, verso 7

Cuando todo en nuestras vidas se encuentra en crisis, la lectura de una persona que comparte emocionalmente su voz, genera consuelo y paz en el alma del afligido. En la siguiente escena de la película "Wit", se puede encontrar todo la profundidad que expresa el acto de la lectura y lo que puede significar para una persona, no solamente enferma y hospitalizada, sino para cualquier persona en cualquier lugar del mundo.
Espero que puedan ver la película completa, para tener el panorama completo de la historia.



Pueden leer el cuento completo de Margaret Wise Brown en la siguiente traducción que realicé:


El conejito Fugitivo
Margaret Wise Brown
ilustraciones de Clement Hurd

Había una vez un conejito que quería huir. Así que le dijo a su mamá : "voy a escaparme".

" Si te escapas ", dijo a su mamá : "Voy a correr detrás de ti. Porque tú eres mi conejito " .



" Si vas detrás de mí", dijo el conejito, "Voy a ser un pez en un arroyo de truchas y voy a nadar lejos de ti " .

" Si te conviertes en un pez en un arroyo de truchas ", dijo su mamá, "Voy a ser un pescador y voy a pescarte"

" Si te conviertes en un pescador ", dijo el conejito," Me convertiré en una roca en la montaña, y estaré por encima de ti. "


" Si te conviertes en una roca en la montaña y estás por encima de mí" dijo su mamá, "Voy a ser un escalador de montañas, y voy a subir a donde estés " .

" Si te conviertes en un escalador de montañas , " dijo el conejito,"Voy a ser un azafrán en un jardín escondido . "


" Si te conviertes en un azafrán en un jardín escondido" dijo a su mamá : "Voy a ser un jardinero. Y te voy a encontrar. "

" Si eres un jardinero y me encuentras " dijo el conejito, " voy a ser un pájaro y volaré lejos de ti " .


" Si te conviertes en un pájaro y vuelas lejos de mí" dijo a su mamá: "Voy a ser un árbol en el que vendras a hacer tu nido"

" Si te conviertes en un árbol", dijo el conejito, "Voy a ser un pequeño velero y voy a navegar lejos de ti " .



" Si te conviertes en un velero y navegas lejos de mí" dijo su mamá, "Voy a ser el viento y te soplaré a donde yo quiero que vayas " .

" Si te conviertes en el viento y me soplas ", dijo el conejito,"Voy a unime al circo y volaré en un trapecio . "



" Si  vas a volar en un trapecio ", dijo su mamá, " Voy a ser un equilibrista , y voy a caminar por el aire para estar contigo. "

" Si te conviertes en un equilibrista y caminas a través del aire" dijo el conejito , "Voy a ser un niño y entraré en una casa " .



" Si te conviertes en un niño pequeño y entras en una casa" dijo la mamá conejo, "Voy a ser tu madre
y te cogeré en mis brazos para abrazarte " .

" Caray ", dijo el conejito , "tal vez sea mejor quedarme en donde estoy y ser tu conejito ". Y así lo hizo .

"Toma una zanahoria ", le dijo al conejito su mamá .



Al leer "El conejito fugitivo" recordé uno de los salmos del rey David en el que reflexiona la cercanía de Dios en su vida:

Oh Señor, has examinado mi corazón
y sabes todo acerca de mí.
Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.
 
Me ves cuando viajo
y cuando descanso en casa.
Sabes todo lo que hago.
Sabes lo que voy a decir
incluso antes de que lo diga, Señor.
Vas delante y detrás de mí.
Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
 
Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí,
¡es tan elevado que no puedo entenderlo!
¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu!
¡Jamás podría huir de tu presencia!
 
Si subo al cielo, allí estás tú;
si desciendo a lo más profundo,allí estás tú.
Si cabalgo sobre las alas de la mañana,
si habito junto a los océanos más lejanos,
aun allí me guiará tu mano
y me sostendrá tu fuerza.

Salmo 139: 1 al 10


miércoles

Versos que ayudan en el trabajo

Mural realizado por Catalina Rojas en Chile

Leer Para Sanar es un proyecto de biblioterapia creado para brindar un espacio de esparcimiento a los pacientes y acompañantes del hospital, sin embargo, he podido encontrar por mi camino, a muchos otros indirectos beneficiarios de la literatura. Ese fue el caso de Claudia Díaz y Nancy Ruiz, dos compañeras de trabajo, que ayudan a mantener limpio y hermoso el hospital, que al ver el carro portalibros a la distancia me preguntaron de una forma traviesa por el señor Pablo Neruda. Cuando les conté un poco quien era este escritor, se rieron porque era uno de los libros que ellas habían observado en el carro. Cuando les pregunté si querían que les leyera en voz alta uno de los poemas de Neruda, contestaron de inmediato con un “sí”. Les leí el poema número 15 del conocido libro “20 poemas de amor y una canción desesperada”.
Al terminar la lectura las dos compañeras estaban muy sorprendidas y Claudia expresó:
“Esos versos me ayudan en mi trabajo. Porque la lectura me hace feliz y me quita el estrés”. Esta misma idea es la que me acompaña desde que soy un niño, y por la que realizó todos los días mi trabajo con la mayor dedicación y amor, por que estoy convencido del apoyo que tiene la lectura en todas las dimensiones de mi vida.

15
Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Una nueva lectura, un nuevo hallazgo

ilustración de Stéphane Jorisch

Es difícil conocer con exactitud los 400 títulos que tiene el programa de biblioterapia Leer Para Sanar, por lo que siempre hay una oportunidad de disfrutar al lado de los pacientes de una nueva experiencia literaria. Doña Eva  y Doña Ana María, dos abuelas hospitalizadas y compañeras de habitación, fueron las directas responsables de una nueva aventura literaria, ya que quisieron compartir una lectura en voz alta al lado de Andrés (nieto de Doña Ana María). El cuento que escogieron para entretenerse esa mañana fue “La colcha de la abuela”.

Confieso que el libro me conmovió profundamente, por el manejo que le da la escritora Paulette Bourgeois a una de las historias más tristes que se viven en Estados Unidos, el momento en el que los adultos mayores son llevados a los ancianatos para que terminen la última parte de su vida lejos del hogar en el pasaron la mayor parte de su existencia. La historia tiene un final relativamente feliz, en el que muestra la adaptación de la abuela gracias a la compañía frecuente de su nieta, quién decide hacerle una colcha de regalo muy especial que ayuda a resignificar la vida de la abuela.

En lo más interesante de la historia, la enfermera Martha Cárdenas llegó a realizar alguna actividad de rutina, y me dijo mirando a las pacientes: “Hola profe, ¿Cómo va? ¿Si le estan poniendo cuidado?” Esta pregunta nos sacó una carcajada a todos, y nos dejó en el ambiente una pizca de humor que se mezcló con la lectura del cuento y la hizo más dulce.
Por eso, va a ser muy difícil recordar este libro de “La colcha de la abuela” sin relacionarlo con tan hermosas personas que puedo conocer gracias al trabajo de mediación de lectura.

Una lectura corta en medio del trabajo diario

El ángel del abuelo. Texto e ilustraciones de Jutta Bauer

El trabajo de promoción de la lectura con los pacientes causa mucho interés y curiosidad tanto en los acompañantes de los pacientes, como en los colaboradores del hospital. Por eso, es frecuente de tanto en tanto, que en medio del pasillo algunos de los compañeros de trabajo se acerquen y pregunten por el programa. Lo que no es usual, es que no solo pregunten por los libros, sino por la lectura en voz alta. Esto fue lo que llevó a Cristina, enfermera del ala norte del séptimo piso, a solicitar que le leyera un cuenta porque “es que usted lee muy bien”. Este elogio al trabajo que realizó con amor, hizo que invitara a Cristina y a su compañera Nancy a escuchar “El ángel del abuelo” uno de los libros álbum que tiene la colección del programa de Leer para sanar, y que despierta en los lectores muchas ideas, ya que tiene una serie de imágenes que podemos asociar con la historia contemporánea del siglo XX. Cuando los doctores pasaban y veían a Cristina y a Nancy disfrutar de la lectura, se acercaban y las felicitaban por hacer algo tan positivo. Al final de la rápida lectura, las dos amigas continuaron con su trabajo y algo en ellas hacía ver que algo muy importante y valioso acababa de suceder en su jormada.

lunes

Una miradas al oficio de Biblioterapeuta


"El Señor Soberano me enseñó sus palabras de sabiduría, 
para que yo sepa consolar a los fatigados."
 Isaías 50:4


La fotografía que acompaña esta entrada la capturó la señora Martha Patricia Rodrìguez, quien acompañó a su mamá durante su estadía de recuperación en el hospital. Recibí esta fotografía en mi correo electrónico acompañada con el siguiente mensaje: 
"Buenos días Andrés. Te envio las fotos que te tomé en el hospital. Admiro tu labor humanitaria y esa nobleza para cumplir con esa hermosa actividad. Un abrazo y hasta pronto". 

Por este tipo de experiencias, y por todas las que estan en la memoria de mi corazón, estoy muy agradecido con Dios por la oportunidad de trabajar todos los días acompañando con palabras de amor a los pacientes en el hospital.

martes

Música que se lee con el corazón


 "Dios mío, mi corazón está dispuesto a cantarte himnos.
¡Voy a despertarme! ¡Despertaré al arpa y a la lira!
¡Despertaré al nuevo día! "
Rey David, Salmo 108, versos 1 y 2

 Publicidad de un curso para aprender a interpretar Tiple tomada de 


Don "Milciades" es un paciente de más de 70 años de edad que le encanta leer poesía. Siempre está atento a un nuevo descubrimiento lírico que conmueva su interior. Una mañana me preguntó si tenía en la colección un cancionero, a lo que pude responder afirmativamente. Se puso muy contento cuando le presté "Canciones de amor y dudas", libro que disfrutó varios días durante su hospitalización. Un día le pregunté a don "Milciades" porque le gustaba tanto el cancionero y me contó que el era músico, y que interpretaba el tiple, la bandola y la guitarra con un grupo de amigos en un trío al que llaman "As de notas", por eso es tan importante la poesía en su vida, ya que es la forma en la que ha podido construir cada una de las experiencias que guarda en su memoria. Por eso, cada vez que puede, Don "Milciades" sigue indagando y cultivando la lectura, pues siempre encuentra nuevos hallazgos que puede compartir con sus amigos, y así poder hacer música que logre emocionar a más personas. De esta experiencia con Don "Milciades" aprendí que la música se escucha , se anhela, se espera, se interpreta y se lee con el corazón.



Tiplecito de mi vida

Letra de Víctor Martínez Rivas y música de Alejandro Will. 
Este torbellino, se estrena el 24 de octubre de 1928, en el teatro Olympia de Bogotá.
Interpretado por los coros Acuarela, Matices, Okima y Voces de la floresta, el día 3 de octubre de 2009, en Bogotá, Colombia.
Directora: Marcela Garavito (Pedagoga Músical)
Video realizado por VideoTropico Producciones


Tiplecito de mi vida

Tiplecito de mi vida,
pedazo de mis montañas,
cómo suenan de sentidas,
cómo suenan de sentidas
tus notas en tierra extraña,
tus notas en tierra extraña
Y cómo riman de bien
tus cromáticas escalas
con el gotear de mi llanto,
con el gotear de mi llanto
sobre tu bruñida caja,
sobre tu bruñida caja.
Caja que a mí se me antoja
una gigante crisálida
de la que son mariposas,
de la que son mariposas
las canciones de mi patria.
Canciones que por sentidas,
que pudieran ser copiadas
con golondrinas por notas,
con golondrinas por notas
y alambres por pentagrama,
y alambres por pentagrama.
Tiplecito de mi vida.

viernes

Sonrisas y poesías en el hospital

"Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de emoción, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas a las suaves colinas de la Tierra"
 Arthur C. Clarke
Tomado del cuento de Ciencia ficción "El centinela"


"Se puede hablar de lectura antes de la escritura porque en su capacidad de leer la voz y el rostro el bebé pone en movimiento una actividad interpretativa que permanecerá como centro de la creación del sentido para la psiquis humana. Esto permite decir que de cierta manera el acto de la lectura está en el origen de la actividad del pensamiento".
Evelio Cabrejo Parra
Portada del libro Nicolás Guillén ilustrado por Juan Ramón Sierra

El programa de madre canguro es uno de los espacios que visitamos en el Hospital Universitario Mayor con Leer para sanar, con el cual buscamos que las visitas de control médico tengan un elemento de exploración enriquecedora para los bebés y sus padres gracias al contacto con diversos materiales de lectura.


Las escenas en el pasillo de espera son muy diversas. Encontramos a tías que leen con sus sobrinos. abuelas que le muestran imágenes a sus nietos y a padres que se divierten con sus pequeños hijos. Este último caso lo observé el jueves cuando los papás de "Paula" (una niña de 11 meses) escogieron el libro de poesía "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel" del escritor cubano Nicolás Guillén. La lectura la comenzó el papá de "Paula" y poco a poco se fue involucrando la mamá al ver que la niña escuchaba con atención a su padre. El libro se presta para jugar, cantar e interactuar y eso hizo que la participación entre los padres fuera tan atractiva para "Paula", que seguía las rítmicas palabras que sonorizaban sus papás. 



Cuando terminaron el libro de Guillén, todos los miembros de la familia quedaron antojados de seguir leyendo más poesía, así que les presté el libro "Trabalenguas" de David Chericián, otro escritor cubano. El clima festivo subió en intensidad a medida que cada uno de los padres leía cada trabalenguas, y al equivocarse estallaba en carcajadas, que eran seguidas por las risas de "Paula" que se sumaba a la celebración. Esta actividad era tan emocionante, que otros padres o visitantes del hospital observaban con interés lo que estaba ocurriendo alrededor de "Paula", que era el centro de la lectura de sus padres.

Cuando llamaron a "Paula" al consultorio, la familia se despidió con una sonrisa de  satisfacción en sus rostros, y esta vez fui yo el que les agradeció la oportunidad de ser el observador de la unidad emocional que se genera alrededor del amor y del lenguaje.

 Portada del libro "Trabalenguas" de David Chericián ilustrado por Nancy Granada y Henry González 

jueves

Joven aún entre las verdes ramas


Fotografía de una tórtola de Arica (Zenaida meloda) tomada de Aves de Arica

Cuando acompañamos a los pacientes del hospital con una lectura en voz alta en el programa de biblioterapia "Leer para sanar", los mediadores de lectura estamos con los sentidos en total atención para aprender algo nuevo de cada experiencia. El viernes, conocí a don Orlando , un paciente invidente que le fascina la poesía. Durante esta visita, Don Orlando me preguntó si yo conocía el poema “joven aún entre las verdes ramas”, que era uno de los poemas que aprendió en su infancia gracias al colegio. Al responderle que no lo conocía le pregunté acerca de su interés por este poema, a lo que don Orlando me respondió que desde hace unos años tenía muchas ganas de volverlo a escuchar. Yo también quería escuchar este poema, del cual siempre escuchaba de niño cuando me saludaban los amigos de mi bisabuela cuando la visitaban. Por eso el martes siguiente cuando me encontré de nuevo con don Orlando, me hizo la pregunta de rigor “¿Consiguió el poema?”. Yo le agradecí que me recordara que tenía que buscarlo, y así lo hice cuando salí al medio día a almorzar, entré a Internet y encontré el poema que se titula “La tórtola”. Lo imprimí, regresé al hospital y se lo leí a don Orlando, que escuchaba atento con su mirada infinita, en una inmovilidad, que llegué a pensar que no estaba respirando. Al finalizar la lectura, una sonrisa se dibujo en el rostro de don Orlando y comentó: “Que bueno, no se me ha olvidado el poema, lo recuerdo todo”.  Luego le hablé un poco del escritor antioqueño Epifanio Mejía  autor del poema. Para terminar la visita, don Orlando me pidió que le leyera a Alfonsina Storni, y le leí un par de poemas de esta escritora argentina, que se encuentran en el libro “De todo corazón”. De esta forma, cada visita a los pacientes del hospital puede ser un maravilloso intercambio de conocimientos y experiencias de nuestra historia lectora.

La tórtola
De Epifanio Mejía (1838-1913)

Joven aún, entre las verdes ramas,  
De secas pajas fabricó su nido;
La vio la noche calentar sus huevos,
La vio la aurora acariciar sus hijos.

Batió las alas y cruzó el espacio,
Buscó alimento en los lejanos riscos,  
Trajo de frutas la garganta llena  
Y con arrullos despertó a sus hijos.

El cazador la contempló dichosa,
Y sin embargo, disparó su tiro:
Ella, la pobre, en agonía de muerte  
Abrió las alas y cubrió a sus hijos.

Toda la noche pasó gimiendo
Su compañero en el laurel vecino:  
Cuando la aurora apareció en el cielo
 Bañó de perlas el hogar ya frío.

Poema tomado de:

sábado

El libro y la lectura: un oasis en el hospital

Extención de servicios de la Biblioteca Pública de Toronto con niños hospitalizados. Fotografía tomada en 1955

En estos estos días me he tomado un tiempo para investigar y reflexionar más acerca del oficio de la biblioterapia. Han sido muchos los descubrimientos, entre los cuales esta la lectura de la antropologa francesa Michéle Petit, quien estuvo recientemente en Bogotá como invitada de honor en el II Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, que se realizó en la biblioteca Luis Ángel Arango.



Uno de los temas que le interesan a la profesora Petit es el efecto que tiene la lectura literaria en la elaboración de la identidad de cada persona, y como lo ayuda a sobrellevar los momentos más díficiles de la vida.



En el hospital, vemos día a día como los pacientes y acompañantes se acercan a los libros del programa de Leer para Sanar con la idea de encontrar algo especial, ya sea una idea, un verso, un cuento, un chiste, una receta de cocina, una información para cuidar su cuerpo, y de esta forma empezar a recuperar algo de lo que hasta antes de la llegada del carro portalibros, no tenían, ya sea porque lo perdieron momentaneamente al ingresar al hospital o porque no tuvieron la oportunidad de apreciarlo en sus vidas. Con esta reflexión no quiero generalizar, que todos las personas que disfrutan del programa, tengan un vacío que sólo la lectura puede llenar, pero si estoy seguro, que para muchos pacientes, de todas las edades y todos los niveles socioeconómicos, el servicio de prestamos de libros y las actividades de lectura en voz alta realizadas por los mediadores de lectura, son un oasis de aliento en el difícil transito de estar separados de su cotidianidad.

viernes

Un ejemplo reconfortante de biblioterapia en un hospital de Brasil


Es muy satisfactorio reconocer en otras personas del mundo la misma vocación y pasión por ayudar a encontrar paz y sosiego a los pacientes y a los acompañantes gracias a los libros. La siguientes ideas y fotografías son de la bibliotecaria Eva María Seitzla, coordinadora de la Sala de Lectura del Hospital Universitario de la Universidad Federal de Santa Catarina (HU/UFSC) en Brasil, una institución pública y totalmente gratuita. El HU/UFSC está dotado de 271 camas y cuenta con aproximadamente 1500 colaboradores, que realizan cada mes cerca de 1500 atenciones ambulatorias, 3000 de emergencia y 990 internamientos.





"Lo mejor de los resultados está en la satisfacción expresa de aquellos que encuentran en los materiales de lectura la distracción y entretenimiento necesarios para soportar las horas y horas de espera para la realización de consultas y pruebas.
Es más, en  los sentimiento de alegría, respeto y valoración de los pacientes internados y acompañantes con la llegada del carrito de transporte de los materiales, cariñosamente llamado "Barney", repleto de libros. La elección de la obra para leer, el intercambio de opiniones sobre autores y títulos, además de cualquier forma de interacción y diversión que ese acto tan simple provoca en las personas internadas representa algo extremadamente gratificante."
 


"Siempre se esperó que el desaliento provocado por la hospitalización no tuviese como remedio tan solo las paredes y los techos blancos, sino también el arte, principalmente expresado por la lectura, que, sumada a la música, el teatro o el baile, puede ser capaz de arrancar sonrisas y alegrías de las caras sumergidas en la incertidumbre y, principalmente, en la tristeza y en la amargura. Se pretendía que la lectura y cualquier forma de arte fuese capaz de arrancar esas sonrisas perdidas en las heladas habitaciones. Se pretendía que el «viaje» a la alegría y a la risa proporcionadas por la lectura pudiesen y puedan continuar siendo aquel remedio cuya dosis disipa el dolor que atormenta y angustia al paciente sumergido en un sufrimiento que parece no tener fin."

Los textos de Eva María Seitzla que acompañan esta entrada son tomados del artículo "Biblioteca Hospitalaria" publicado por el Boletín ANABAD. LXI (2011), NÚM. 3, Julio-Septiembre, en Madrid.

Para más información, pueden visitar:


sábado

Cocinando en el hospital

"Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado 
para ellos: pescado a la brasa y pan"
Evangelio de Juan 21:9


Caratula tomada de


En el hospital tenemos la oportunidad de conocer a pacientes que tienen diferentes intereses lectores. Nos encontramos con pacientes que solo leen textos de historia, de salud o de humor. También hay pacientes que prefieren la poesía, las novelas, las leyendas o los cuentos.

Por otro lado hay pacientes que lo que más les gusta leer son los libros de recetas de cocina. Este nuevo año realicé muchas lecturas en voz alta con “Cocina fácil” y “Cocina colombiana paso a paso” dos de las novedades de la colección de Leer para sanar en el Hospital Universitario Mayor. Con las personas que más leía estos libros era con las pacientes, que al ver la oportunidad de aprender algo nuevo, prestaban mucha atención y anotaban las recetas que les gustaría preparar en cuanto regresaran a la casa.

Al finalizar la actividad de lectura les pude entregar “Recetario santafereño” uno de los últimos libros de la colección de Libro al viento, del cual nos dieron muchos ejemplares para el hospital. La felicidad que sentían estas pacientes (en muchos casos eran mayores de 66 años) al recibir un ejemplar para llevar y poder leer en su casa, era inmensa, ya que para algunas de ellas este era el primer libro que tenían, porque siempre que compraban uno, lo hacían para sus hijos o para sus nietos.

Después de tener esta bella experiencia con las pacientes me di cuenta de lo importante que es generar este tipo de encuentros de la lectura con los adultos mayores, ya que son una población que ha sido olvidada por los planes de lectura distrital y nacional, en donde todo el énfasis se ha puesto en la primera infancia. Sin embargo reflexiono en cómo van a leer las nuevas generaciones si en los hogares los padres y los abuelos no leen o no tienen libros.

Sin embargo, hay que decir que no solo las mujeres leen libros de cocina en el hospital, y para la muestra transcribo las palabras de don “William” paciente del quinto piso que me dijo cuando recogí el libro “Cocina colombiana paso a paso”:

- ¡Me fascina cocinar! Sólo me hizo falta los ingredientes para preparar un delicioso plato.

De estas experiencias puedo concluir que los libros de cocina son un género que ayudan al paciente a pensarse más allá del presente en el hospital y les dan una motivación adicional para recuperarse y ocupar creativamente su tiempo en el hogar
 

martes

La luz de la memoria



Es sorprendente como la escritura te ayuda a refrescar los recuerdos.
Hoy al revisar mis viejos diarios de campo, encontré los rostros de niños, niñas y padres de familia con los que compartí lecturas en diferentes lugares de Bogotá.

Y la emoción que se imprimió en mi alma… se iluminó con cada historia, con cada rostro y con cada libro.

Siempre he tenido claro que no soy un gran escritor, pero insisto en la escritura personal, así sea para volverme a encontrar con mis amigos en las páginas de mi memoria.


Viernes 16 de enero 2004
Instituto de Ortopedia Infantil  Roosvelt

Hace una semana empezamos de nuevo con el programa Palabras que acompañan – Dolex.
Trabajé solo mientras Carmenza regresaba de sus merecidas vacaciones.

Este viernes conocí a Cesar. Tiene 11 años y es de Pereira. Estaba solo, sin compañía, muy quieto en su cama, porque lo acaban de operar de la columna. Hablamos de su anterior visita hace dos años, cuando comenzó el programa, y de sus lecturas en la consulta externa.

Más adelante su mamá me contó que de esa época el niño tenía el libro “El dedo de Estefanía” que le regaló el programa y que cuidaba mucho, hasta el punto que un día se peleó con un niño de la escuela que se lo quería robar, lo cual es tremendo, porque llegó reventado a la casa, con un ojo morado pero con su cuento y su orgullo a salvo.

Cesar es muy optimista, puede estar adolorido, pero si le preguntas ¿cómo está? Te dirá:“¡ Muy bien !”

La última vez, hablando de sus operaciones, nos contó que él no se moría sin caminar, y lo decía con una sonrisa y una esperanza, que seguramente un día de estos lo veremos corriendo por leer un libro.


Carátula de uno de los libros publicados por el programa
Palabras que acompañan - Dolex
y que se obsequiaron a los niños y a los padres
que estaban en los hospitales de pediatría.
Foto tomada de la página de internet de Irene Vasco
 autora de los libros y del cuento 
"El dedo de Estefanía"
Pueden conocer más de Irene Vasco en el siguiente enlace:

miércoles

Tus manos son para proteger

Ilustración de Carolina Melis


En el programa de Leer para sanar he tenido la oportunidad de disfrutar de la lectura de la Biblia,  uno de los libros que más piden los pacientes del hospital o sus acompañantes a la hora de leer en voz alta.
Entre la variedad de libros que contiene la Biblia el más solicitado es el de Salmos. En una de las jornadas, en la que estaba leyendo en una habitación compartida por dos pacientes y sus familiares, una señora me pidió el favor de leerles el Salmo 37. De este salmo comparto dos versos que me gustaron mucho y que relaciono con un vídeo animado que realizó la diseñadora Carolina Melis para una campaña publicitaria en Europa contra el maltrato infantil, conocida en España con el título "Tus manos son para proteger".


                  Salmo 37: 23 y 24

El Señor dirige los pasos de los justos;

se deleita en cada detalle de su vida.

Aunque tropiecen, nunca caerán,

porque el Señor los sostiene de la mano.



Hands | NSPCC | Saatchi&Saatchi | Nexus Productions from Carolina Melis on Vimeo.


lunes

" ¡Carambitas! "



"Perros y Gatos" ilustraciones de Steve Jenkins

Cada paciente tiene una reacción personal ante la lectura. Algunos se ríen, otros se asombran, y en la mayoría de los casos expresan en palabras lo que sienten o piensan del libro. Para la señora Gladys, paciente del sexto piso de HUM Méderi, su manera de reaccionar frente a la lectura de “Perros y Gatos” fue con la expresión “¡Carambitas!” que acompañaba con caricias a las ilustraciones de cada uno de los animales representados por Steve Jenkins con la técnica del collage. En la lectura en voz alta que hice para la señora Gladys, pude notar la alegría tan intensa que sentía al ver a cada animal, y era casi como estar al lado de ella en una exhibición o en una feria de mascotas, y tenerlas al alcance de la mano, para deleitarse y jugar con ellas. Solamente un alma tan sensible como la de la señora Gladys  tiene la maravillosa capacidad de llegar a tal forma de abstracción, y lograr dar vida al trabajo artístico de un ilustrador. Que afortunado fui al estar al  lado de la señora Gladys y ver está bella y personal forma de apropiación de la lectura.


Ilustración del libro "Perros y Gatos" tomada de la Editorial Juventud
http://www.editorialjuventud.es/3669-5.html


Para conocer más de Steve Jenkins pueden visitar su página oficial en inglés:

Pueden disfrutar de la lectura de "Perros y gatos" en las bibliotecas de BibloRed con la siguiente clave:
636.7
(Rotulo - Morado - de cuento)