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miércoles

Risas, imágenes y palabras con los chicos de preescolar

Experiencia de lectura en voz alta y creación de libros de imágenes con los niños y niñas de preescolar en el Colegio Gérman Arciniegas en Bogotá.
La actividad se desarrolló gracias a la invitación de la profesora Ángela Cárdenas.
La banda sonora es de la agrupación Austin Tv.






jueves

Picnic Literario "Alimento para el cuerpo y el alma"

Experiencia de lectura en voz alta realizada con los niños y niñas en uno de los jardines de la Secretaria de Integración Social de Bogotá en la localidad de Suba.
La actividad se desarrolló gracias a la invitación de Alejandra Forero profesora de artes plásticas .
Las fotografías fueron tomadas por nuestro amigo Camilo Dorado.
La banda sonora es el tema Odilei de los amigos de Austin Tv.



Viaje al corazón de la caña de azúcar

Institución Educativa Departamental Alonso de Olalla
Sede Ilo Grande
Municipio de Villeta, Cundinamarca

Niños y niñas de preescolar y primero










sábado

El flautista de Hamelín en el hospital


Foto tomada de:
www.panoramio.com/photo/28852725

“Mira tu dicha”, dice la mamá de una de las niñas que van a consulta de pediatría cuando ve el carro portalibros que recorre el tercer piso del Hospital Universitario Mayor de Méderi. La pequeña de siete años abre los ojos y su cara brilla tanto como una supernova en el firmamento. No puedo dejar de mirar a esa pequeña estrella que quiere tomar cada libro y leerlo con su mamá, por lo que le regalo “Tengo miedo” de Ivar Da Coll, uno de los títulos de la colección “Libro al viento” que circula libremente por toda Bogotá. La pequeña estrella toma el libro y lo abraza, como si fuera el mayor tesoro de todo el universo, por lo que su mamá me da un agradecimiento sincero y me dice: “A mi hija le fascina leer”.


Sigo mi camino por la rampa que me lleva al lugar donde descansan los libros y se preparan para una nueva jornada con los lectores de “Leer para sanar”, cuando noto a una niña de unos ocho años que me ha seguido. Al verla, la saludo y me dice con una sonrisa pícara: “Tan bonitos los libros…”. Al notar que también quiere participar de la fiesta de la lectura, le entrego otra copia de “Tengo miedo” y recibo un agradecimiento nuevo y profundo.


Camino a mi casa me siento protagonista de mi propio cuento de hadas, con una historia diferente al tradicional “Flautista de Hamelin”, en el que cambian todos los elementos y el final ya no es trágico, sino esperanzador: los niños sí quieren leer.

jueves

“Cuando uno lee, uno crece como ser”


ilustración de Rebecca Dautremer

Cuando se hace una lectura en voz alta con un paciente en el hospital, nunca podemos imaginar las historias que se están escribiendo en esa actividad tan sutil y delicada. Algo muy interesente empezó a construirse el jueves 11 de agosto cuando le leía la Biblia a la Señora Nohemy Arias, paciente de la habitación 531. La Señora Francy Muñoz una de las colaboradoras del aseo en Méderi entró a realizar su labor y escuchó el texto que estaba leyendo para la paciente. Al finalizar la lectura del Salmo 139 la Señora Nohemy me pidió el favor de escribirle el número del Salmo para volverlo a leer en su casa, a lo cual la Señora Francy se sumó a la solicitud, ya que había escuchado los versos del salmista mientras hacía el aseo de la habitación. Un rato más tarde, en uno de los pasillos del ala norte, la Señora Francy aprovechó un momento para comentarme que a ella también le encanta leer, y que su género favorito eran las novelas, “pero no las que dan por televisión, sino la de los libros”. La Señora Francy me habló de su hija Natalia de 5 años que “no se acuesta sin que le lean un libro” y para confirmar la seriedad con la que asume el acto de leer, afirmó: “Cuando uno lee, uno crece como ser”.
Me sentí tan identificado con el entusiasmo con el cual la Señora Francy hablaba de la lectura, que no pude resistir la idea de recomendarle afiliarse a la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, para que pudiera llevar libros para ella y para compartir con su pequeña Natalia.
El tiempo pasó, y era común encontrarme con la Señora Francy por los pasillos del quinto piso y hablar un rato del programa y de su acogida en los pacientes del Hospital Universitario Mayor. El gran encuentro ocurrió el 31 de agosto, cuando la Señora Francy con una sonrisa en el rostro me contó la maravillosa noticia de que había afiliado a Natalia a la biblioteca del Tunal, “Ahora voy a poder ir para leer con mi princesita”. Francy se despidió y continuó con su trabajo con el siguiente mensaje para el programa: “Quiero felicitarlos por lo que hacen, porque los pacientes olvidan su tristeza y su dolor cuando leen. Ojala todos los hospitales tuvieran algo como Leer Para Sanar”
Sólo puedo pensar que un Programa como Leer Para Sanar puede reunir a la distancia a una paciente de más de 60 años con una “princesita” de 5 años, en dos lugares que buscan el mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas: El hospital y la biblioteca.

La dulce melodía de las palabras

 Experiencia de mediación de lectura
En la primera visita al Club de Lectura del Colegio Nueva Vida conocí a Daniel, de 11 años. Daniel es uno de los miembros fundadores del club, que tiene dos años de recorrido por el mundo de las palabras, gracias a la iniciativa de la Directora del Colegio Adriana Millán y a la Promotora de Lectura Carolina Rodríguez que se han comprometido con un proyecto muy especial para que de los niños del barrio Paraíso, en la localidad de Ciudad Bolívar, se acerquen de una manera calida y afectiva a la literatura.

La verdad, yo visitaba el club con muchas expectativas, ya que Carolina es una gran promotora de lectura, con una vocación y un talento excepcional, lo cual era una experiencia nueva para mi, ya que era ver la recepción de un grupo de niños con unos criterios y unos hábitos lectores consolidados, ante mi propuesta de mediación lectora.

Sin embargo, la respuesta fue muy buena. Así lo demostró Daniel, que desde un principio puso en evidencia todas sus habilidades como lector, haciendo acertadas inferencias y relacionando la lectura que realicé en voz alta con sus experiencias cotidianas. Al ver la buena recepción de Daniel por mi trabajo, y a petición suya, me aventuré a compartir con él uno de los libros que encierran la magia de la palabra popular: “Versos tradicionales para cebollitas” un trabajo que realizó María Elena Walsh, para recopilar el tesoro de la poesía oral.

La emoción que le causó a Daniel escuchar coplas de humor, fue como el encuentro de un explorador ante un nuevo mundo, lo cual lo llevó a realizar un recorrido de ida y vuelta por las páginas del libro, en el que no le bastaba leer para sí mismo, sino que buscaba compartir sus descubrimientos, o a solicitar que le leyeran los versos que eran nuevos para él.

Al final de la jornada, cuando ya nos preparábamos para regresar a nuestras casas, escuché que Daniel le decía a su mamá que si le podía comprar ese y otros libros de María Elena Walsh, y que a cambió de ese regalo, él obsequiaba a su vez sus libros de Jairo Aníbal Niño a la biblioteca del club.
Sospecho que Daniel sintió el mismo encantamiento que experimentaron los niños de una lejana población alemana al pasó de un flautista anónimo, que sabía interpretar con autentica pasión, las deslumbrantes notas de la sabiduría popular.


Daniel lee con Ana María, una de sus amigas del club
Daniel escucha la lectura en voz alta que hace su mamá, al fondo, duerme su hermano Nicolás
La talentosa Promotora de Lectura Carolina Rodríguez
comparte con todos los niños y niñas del club


Puedes encontrar la antología de poesía infantil "Versos tradicionales para cebollitas" de María Elena Walsh en las salas infantiles de las bibliotecas de BibloRed con la clave de autor:
P WALV (Rotulo Rosado -Poesía-).

La fiesta de la Lectura


Segundo Aniversario de la sala de lectura del Colegio Nueva Vida

El pasado 16 de marzo, se festejó en el colegio Nueva Vida el cumpleaños de la Sala de Lectura. Un espacio en el que desde hace dos años, los niños y las maestras del colegio comparten historias, conocimientos y experiencias.

La iniciativa se dio gracias al interés y la buena acogida de parte de los niños de grado quinto, a la propuesta de iniciar un club de lectura.

La idea de la fiesta era revivir, desde diferentes espacios, la huella de la literatura en las vidas de los niños. Fue así, que para este día, los niños y las maestras asistieron a la fiesta disfrazados de los personajes o escritores más significativos para cada uno.

Las aulas se llenaron de feroces Piratas, Osos multicolores, tiernas Caperucitas rojas, valientes Cazadores, traviesos Pinochos, despiadados Barba Azules, Princesas Medievales y un simpático Simón el Bobito. Las maestras no se quedaron atrás, y se esmeraron en sus disfraces, que iban desde la tradición oral, representado por la Madremonte, pasando por la poesía de Rafael Pombo con Doña Ratona, una Cenicienta que recordaba a una Princesa Wayú, hasta llegar a una encantadora Ratoncita Niña.

La celebración contó con diferentes actividades, en ellas los niños grandes pudieron disfrutar de espacios como la creación artesanal de separadores, la lectura en voz alta o la lectura libre con la maleta viajera que Fundalectura facilitó al colegio para este día.

La fiesta de los pequeños, fue muy particular, ya que estuvieron en la ludoteca de la iglesia, un espacio amplio y luminoso en el que los chicos gozaron de la magia de la poesía con la lectura en voz alta de “Vamos a cazar un oso” y la construcción colectiva de la historia de imágenes del libro “Oink” de Arthur Geisert. Para está lectura, se contó con la innovación de la televisión, que fue el medio por el cual más de treinta niños pudieron leer cómodamente y con total atención, las imágenes digitalizadas del libro.

Para la última parte de la actividad con los pequeñines, se leyó en voz alta el libro “Pedro es una pizza” de William Steig. La lectura, fue mas allá de lo narrativo, ya que con la ayuda de las maestras María Teresa y Betsabé, y de unos cuantos voluntarios, convertimos la ludoteca en una inmensa cocina, en la que amasamos y horneamos mas de dos docenas de pizzas. El acto de involucrar la lectura con el juego, despertó en los niños una chispa de receptividad, que de alguna manera facilitó la preparación de la receta, en el que las cosquillas y las carcajadas de los niños, le dieron el sabor especial a la receta.

La jornada fue maravillosa. Estamos seguros que después de está celebración, los niños y las maestras del colegio se acercaran con un cariño especial a la sala de lectura.





Puedes encontrar estos libros en las salas infantiles de las bibliotecas de BibloRed con las sigueintes claves de autor:
Vamos a cazar un oso, poema tradicional inglés adaptado por Michael Rosen con ilustraciones de Helen Oxenbury por la clave:
A ROSV (Rotulo Amarillo -Libro Álbum-)
Oink de Arthur Geisert por la clave:
A GEIO (Rotulo Amarillo -Libro Álbum-)
Pedro es una pizza de William Steig por la clave:
A STEP (Rotulo Amarillo -Libro Álbum-)

La Ratoncita-Niña y el Lobito de los Siete Mares

miércoles

"Lucía" y Penélope


"Y entonces se sientan
lado a lado 
para que ella le narre
la odisea de la espera"
Ana Martins

Por Andrés Monroy

Conocí a "Lucía" una mañana de septiembre en una cama inmaculadamente blanca. Empezamos a conversar, y su melodioso acento caleño me mostraron nuevas perspectivas de la vida y de la literatura.
"Lucía" siempre se mostraba con ánimo para compartir una charla, y siempre me pedía poesías de autores latinoamericanos. Por eso pensé que una forma de corresponder a sus relatos, era compartir las palabras de otras personas de nuestro continente. Una mañana, llegué con un Libro al viento bajo el brazo y le leí en voz alta a Lucía el poema "Penélope" de la escritora Ana Martins.

Las lágrimas de "Lucía" aderezaron la lectura que se redondeó con un delicado abrazo de agradecimiento.


Lucía fue dada de alta con un diagnostico por parte del equipo médico después de años sin saber que era lo que le pasaba a su cuerpo. Llevó en su maleta dos materiales impresos que le darán nuevos ánimos a su vida: un libro al viento y la historia clínica de su diagnostico y su tratamiento.


Versos que ayudan en el trabajo

Mural realizado por Catalina Rojas en Chile

Leer Para Sanar es un proyecto de biblioterapia creado para brindar un espacio de esparcimiento a los pacientes y acompañantes del hospital, sin embargo, he podido encontrar por mi camino, a muchos otros indirectos beneficiarios de la literatura. Ese fue el caso de Claudia Díaz y Nancy Ruiz, dos compañeras de trabajo, que ayudan a mantener limpio y hermoso el hospital, que al ver el carro portalibros a la distancia me preguntaron de una forma traviesa por el señor Pablo Neruda. Cuando les conté un poco quien era este escritor, se rieron porque era uno de los libros que ellas habían observado en el carro. Cuando les pregunté si querían que les leyera en voz alta uno de los poemas de Neruda, contestaron de inmediato con un “sí”. Les leí el poema número 15 del conocido libro “20 poemas de amor y una canción desesperada”.
Al terminar la lectura las dos compañeras estaban muy sorprendidas y Claudia expresó:
“Esos versos me ayudan en mi trabajo. Porque la lectura me hace feliz y me quita el estrés”. Esta misma idea es la que me acompaña desde que soy un niño, y por la que realizó todos los días mi trabajo con la mayor dedicación y amor, por que estoy convencido del apoyo que tiene la lectura en todas las dimensiones de mi vida.

15
Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Una nueva lectura, un nuevo hallazgo

ilustración de Stéphane Jorisch

Es difícil conocer con exactitud los 400 títulos que tiene el programa de biblioterapia Leer Para Sanar, por lo que siempre hay una oportunidad de disfrutar al lado de los pacientes de una nueva experiencia literaria. Doña Eva  y Doña Ana María, dos abuelas hospitalizadas y compañeras de habitación, fueron las directas responsables de una nueva aventura literaria, ya que quisieron compartir una lectura en voz alta al lado de Andrés (nieto de Doña Ana María). El cuento que escogieron para entretenerse esa mañana fue “La colcha de la abuela”.

Confieso que el libro me conmovió profundamente, por el manejo que le da la escritora Paulette Bourgeois a una de las historias más tristes que se viven en Estados Unidos, el momento en el que los adultos mayores son llevados a los ancianatos para que terminen la última parte de su vida lejos del hogar en el pasaron la mayor parte de su existencia. La historia tiene un final relativamente feliz, en el que muestra la adaptación de la abuela gracias a la compañía frecuente de su nieta, quién decide hacerle una colcha de regalo muy especial que ayuda a resignificar la vida de la abuela.

En lo más interesante de la historia, la enfermera Martha Cárdenas llegó a realizar alguna actividad de rutina, y me dijo mirando a las pacientes: “Hola profe, ¿Cómo va? ¿Si le estan poniendo cuidado?” Esta pregunta nos sacó una carcajada a todos, y nos dejó en el ambiente una pizca de humor que se mezcló con la lectura del cuento y la hizo más dulce.
Por eso, va a ser muy difícil recordar este libro de “La colcha de la abuela” sin relacionarlo con tan hermosas personas que puedo conocer gracias al trabajo de mediación de lectura.

Una lectura corta en medio del trabajo diario

El ángel del abuelo. Texto e ilustraciones de Jutta Bauer

El trabajo de promoción de la lectura con los pacientes causa mucho interés y curiosidad tanto en los acompañantes de los pacientes, como en los colaboradores del hospital. Por eso, es frecuente de tanto en tanto, que en medio del pasillo algunos de los compañeros de trabajo se acerquen y pregunten por el programa. Lo que no es usual, es que no solo pregunten por los libros, sino por la lectura en voz alta. Esto fue lo que llevó a Cristina, enfermera del ala norte del séptimo piso, a solicitar que le leyera un cuenta porque “es que usted lee muy bien”. Este elogio al trabajo que realizó con amor, hizo que invitara a Cristina y a su compañera Nancy a escuchar “El ángel del abuelo” uno de los libros álbum que tiene la colección del programa de Leer para sanar, y que despierta en los lectores muchas ideas, ya que tiene una serie de imágenes que podemos asociar con la historia contemporánea del siglo XX. Cuando los doctores pasaban y veían a Cristina y a Nancy disfrutar de la lectura, se acercaban y las felicitaban por hacer algo tan positivo. Al final de la rápida lectura, las dos amigas continuaron con su trabajo y algo en ellas hacía ver que algo muy importante y valioso acababa de suceder en su jormada.

viernes

Sonrisas y poesías en el hospital

"Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de emoción, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas a las suaves colinas de la Tierra"
 Arthur C. Clarke
Tomado del cuento de Ciencia ficción "El centinela"


"Se puede hablar de lectura antes de la escritura porque en su capacidad de leer la voz y el rostro el bebé pone en movimiento una actividad interpretativa que permanecerá como centro de la creación del sentido para la psiquis humana. Esto permite decir que de cierta manera el acto de la lectura está en el origen de la actividad del pensamiento".
Evelio Cabrejo Parra
Portada del libro Nicolás Guillén ilustrado por Juan Ramón Sierra

El programa de madre canguro es uno de los espacios que visitamos en el Hospital Universitario Mayor con Leer para sanar, con el cual buscamos que las visitas de control médico tengan un elemento de exploración enriquecedora para los bebés y sus padres gracias al contacto con diversos materiales de lectura.


Las escenas en el pasillo de espera son muy diversas. Encontramos a tías que leen con sus sobrinos. abuelas que le muestran imágenes a sus nietos y a padres que se divierten con sus pequeños hijos. Este último caso lo observé el jueves cuando los papás de "Paula" (una niña de 11 meses) escogieron el libro de poesía "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel" del escritor cubano Nicolás Guillén. La lectura la comenzó el papá de "Paula" y poco a poco se fue involucrando la mamá al ver que la niña escuchaba con atención a su padre. El libro se presta para jugar, cantar e interactuar y eso hizo que la participación entre los padres fuera tan atractiva para "Paula", que seguía las rítmicas palabras que sonorizaban sus papás. 



Cuando terminaron el libro de Guillén, todos los miembros de la familia quedaron antojados de seguir leyendo más poesía, así que les presté el libro "Trabalenguas" de David Chericián, otro escritor cubano. El clima festivo subió en intensidad a medida que cada uno de los padres leía cada trabalenguas, y al equivocarse estallaba en carcajadas, que eran seguidas por las risas de "Paula" que se sumaba a la celebración. Esta actividad era tan emocionante, que otros padres o visitantes del hospital observaban con interés lo que estaba ocurriendo alrededor de "Paula", que era el centro de la lectura de sus padres.

Cuando llamaron a "Paula" al consultorio, la familia se despidió con una sonrisa de  satisfacción en sus rostros, y esta vez fui yo el que les agradeció la oportunidad de ser el observador de la unidad emocional que se genera alrededor del amor y del lenguaje.

 Portada del libro "Trabalenguas" de David Chericián ilustrado por Nancy Granada y Henry González 

jueves

Joven aún entre las verdes ramas


Fotografía de una tórtola de Arica (Zenaida meloda) tomada de Aves de Arica

Cuando acompañamos a los pacientes del hospital con una lectura en voz alta en el programa de biblioterapia "Leer para sanar", los mediadores de lectura estamos con los sentidos en total atención para aprender algo nuevo de cada experiencia. El viernes, conocí a don Orlando , un paciente invidente que le fascina la poesía. Durante esta visita, Don Orlando me preguntó si yo conocía el poema “joven aún entre las verdes ramas”, que era uno de los poemas que aprendió en su infancia gracias al colegio. Al responderle que no lo conocía le pregunté acerca de su interés por este poema, a lo que don Orlando me respondió que desde hace unos años tenía muchas ganas de volverlo a escuchar. Yo también quería escuchar este poema, del cual siempre escuchaba de niño cuando me saludaban los amigos de mi bisabuela cuando la visitaban. Por eso el martes siguiente cuando me encontré de nuevo con don Orlando, me hizo la pregunta de rigor “¿Consiguió el poema?”. Yo le agradecí que me recordara que tenía que buscarlo, y así lo hice cuando salí al medio día a almorzar, entré a Internet y encontré el poema que se titula “La tórtola”. Lo imprimí, regresé al hospital y se lo leí a don Orlando, que escuchaba atento con su mirada infinita, en una inmovilidad, que llegué a pensar que no estaba respirando. Al finalizar la lectura, una sonrisa se dibujo en el rostro de don Orlando y comentó: “Que bueno, no se me ha olvidado el poema, lo recuerdo todo”.  Luego le hablé un poco del escritor antioqueño Epifanio Mejía  autor del poema. Para terminar la visita, don Orlando me pidió que le leyera a Alfonsina Storni, y le leí un par de poemas de esta escritora argentina, que se encuentran en el libro “De todo corazón”. De esta forma, cada visita a los pacientes del hospital puede ser un maravilloso intercambio de conocimientos y experiencias de nuestra historia lectora.

La tórtola
De Epifanio Mejía (1838-1913)

Joven aún, entre las verdes ramas,  
De secas pajas fabricó su nido;
La vio la noche calentar sus huevos,
La vio la aurora acariciar sus hijos.

Batió las alas y cruzó el espacio,
Buscó alimento en los lejanos riscos,  
Trajo de frutas la garganta llena  
Y con arrullos despertó a sus hijos.

El cazador la contempló dichosa,
Y sin embargo, disparó su tiro:
Ella, la pobre, en agonía de muerte  
Abrió las alas y cubrió a sus hijos.

Toda la noche pasó gimiendo
Su compañero en el laurel vecino:  
Cuando la aurora apareció en el cielo
 Bañó de perlas el hogar ya frío.

Poema tomado de:

sábado

El libro y la lectura: un oasis en el hospital

Extención de servicios de la Biblioteca Pública de Toronto con niños hospitalizados. Fotografía tomada en 1955

En estos estos días me he tomado un tiempo para investigar y reflexionar más acerca del oficio de la biblioterapia. Han sido muchos los descubrimientos, entre los cuales esta la lectura de la antropologa francesa Michéle Petit, quien estuvo recientemente en Bogotá como invitada de honor en el II Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, que se realizó en la biblioteca Luis Ángel Arango.



Uno de los temas que le interesan a la profesora Petit es el efecto que tiene la lectura literaria en la elaboración de la identidad de cada persona, y como lo ayuda a sobrellevar los momentos más díficiles de la vida.



En el hospital, vemos día a día como los pacientes y acompañantes se acercan a los libros del programa de Leer para Sanar con la idea de encontrar algo especial, ya sea una idea, un verso, un cuento, un chiste, una receta de cocina, una información para cuidar su cuerpo, y de esta forma empezar a recuperar algo de lo que hasta antes de la llegada del carro portalibros, no tenían, ya sea porque lo perdieron momentaneamente al ingresar al hospital o porque no tuvieron la oportunidad de apreciarlo en sus vidas. Con esta reflexión no quiero generalizar, que todos las personas que disfrutan del programa, tengan un vacío que sólo la lectura puede llenar, pero si estoy seguro, que para muchos pacientes, de todas las edades y todos los niveles socioeconómicos, el servicio de prestamos de libros y las actividades de lectura en voz alta realizadas por los mediadores de lectura, son un oasis de aliento en el difícil transito de estar separados de su cotidianidad.

Cocinando en el hospital

"Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado 
para ellos: pescado a la brasa y pan"
Evangelio de Juan 21:9


Caratula tomada de


En el hospital tenemos la oportunidad de conocer a pacientes que tienen diferentes intereses lectores. Nos encontramos con pacientes que solo leen textos de historia, de salud o de humor. También hay pacientes que prefieren la poesía, las novelas, las leyendas o los cuentos.

Por otro lado hay pacientes que lo que más les gusta leer son los libros de recetas de cocina. Este nuevo año realicé muchas lecturas en voz alta con “Cocina fácil” y “Cocina colombiana paso a paso” dos de las novedades de la colección de Leer para sanar en el Hospital Universitario Mayor. Con las personas que más leía estos libros era con las pacientes, que al ver la oportunidad de aprender algo nuevo, prestaban mucha atención y anotaban las recetas que les gustaría preparar en cuanto regresaran a la casa.

Al finalizar la actividad de lectura les pude entregar “Recetario santafereño” uno de los últimos libros de la colección de Libro al viento, del cual nos dieron muchos ejemplares para el hospital. La felicidad que sentían estas pacientes (en muchos casos eran mayores de 66 años) al recibir un ejemplar para llevar y poder leer en su casa, era inmensa, ya que para algunas de ellas este era el primer libro que tenían, porque siempre que compraban uno, lo hacían para sus hijos o para sus nietos.

Después de tener esta bella experiencia con las pacientes me di cuenta de lo importante que es generar este tipo de encuentros de la lectura con los adultos mayores, ya que son una población que ha sido olvidada por los planes de lectura distrital y nacional, en donde todo el énfasis se ha puesto en la primera infancia. Sin embargo reflexiono en cómo van a leer las nuevas generaciones si en los hogares los padres y los abuelos no leen o no tienen libros.

Sin embargo, hay que decir que no solo las mujeres leen libros de cocina en el hospital, y para la muestra transcribo las palabras de don “William” paciente del quinto piso que me dijo cuando recogí el libro “Cocina colombiana paso a paso”:

- ¡Me fascina cocinar! Sólo me hizo falta los ingredientes para preparar un delicioso plato.

De estas experiencias puedo concluir que los libros de cocina son un género que ayudan al paciente a pensarse más allá del presente en el hospital y les dan una motivación adicional para recuperarse y ocupar creativamente su tiempo en el hogar
 

martes

La luz de la memoria



Es sorprendente como la escritura te ayuda a refrescar los recuerdos.
Hoy al revisar mis viejos diarios de campo, encontré los rostros de niños, niñas y padres de familia con los que compartí lecturas en diferentes lugares de Bogotá.

Y la emoción que se imprimió en mi alma… se iluminó con cada historia, con cada rostro y con cada libro.

Siempre he tenido claro que no soy un gran escritor, pero insisto en la escritura personal, así sea para volverme a encontrar con mis amigos en las páginas de mi memoria.


Viernes 16 de enero 2004
Instituto de Ortopedia Infantil  Roosvelt

Hace una semana empezamos de nuevo con el programa Palabras que acompañan – Dolex.
Trabajé solo mientras Carmenza regresaba de sus merecidas vacaciones.

Este viernes conocí a Cesar. Tiene 11 años y es de Pereira. Estaba solo, sin compañía, muy quieto en su cama, porque lo acaban de operar de la columna. Hablamos de su anterior visita hace dos años, cuando comenzó el programa, y de sus lecturas en la consulta externa.

Más adelante su mamá me contó que de esa época el niño tenía el libro “El dedo de Estefanía” que le regaló el programa y que cuidaba mucho, hasta el punto que un día se peleó con un niño de la escuela que se lo quería robar, lo cual es tremendo, porque llegó reventado a la casa, con un ojo morado pero con su cuento y su orgullo a salvo.

Cesar es muy optimista, puede estar adolorido, pero si le preguntas ¿cómo está? Te dirá:“¡ Muy bien !”

La última vez, hablando de sus operaciones, nos contó que él no se moría sin caminar, y lo decía con una sonrisa y una esperanza, que seguramente un día de estos lo veremos corriendo por leer un libro.


Carátula de uno de los libros publicados por el programa
Palabras que acompañan - Dolex
y que se obsequiaron a los niños y a los padres
que estaban en los hospitales de pediatría.
Foto tomada de la página de internet de Irene Vasco
 autora de los libros y del cuento 
"El dedo de Estefanía"
Pueden conocer más de Irene Vasco en el siguiente enlace:

jueves

"Leche, caricias y lenguaje"

"De la misma manera que el cuerpo necesita alimentos para desarrollarse, la psiquis es el resultado de una serie de procesos cuya alimentación es simbólica y netamente cultural. El rol del adulto es el de dar indicaciones variadas para que todo psiquismo en construcción pueda encontrar orientación a través del patrimonio cultural que construye el alma de una cultura y que se transmite de generación en generación. La lengua entra y juega el papel central en estos procesos de transmisiones culturales. Para completar su función de engendrar, todo padre y toda madre debe transformar a su bebé de infans en ser de lenguaje. Los elementos culturales deben estar presentes desde los primero días de la vida puesto que los pequeños, para desarrollarse normalmente, necesitan: leche, caricias y lenguaje."


Evelio Cabrejo Parra 
Competencias de los bebés y disponibilidad psíquica de los adultos: una alianza indispensable.
IX Congreso Nacional de Lectura. Bogotá, 2009.



La experiencia que comparto a continuación fue registrada por mi esposa Carolina Rodríguez a partir de un ejercicio de escritura con nuestra sobrina Mariana de 2 años 8 meses. Este registro evidencia la importancia de la mediación afectuosa de la palabra escrita y su desarrollo en los niños por parte de las figuras de apego de los pequeños.

Kitoa

 Por: Carolina Rodríguez

Son las 5:oo p.m. y después de una larga jornada/terapia para que se coma el almuerzo, ya tiene las manos libres y el permiso para hacer algo novedoso... pero que no sería tan novedoso si no hubiera unos antecedentes...

Alguna vez, jugaba con su abuela un juego de roles y ella le dijo en tono desprevenido:

―Tú eres una escritora...
Jamás imaginaríamos que esas breves palabras marcarían la identidad de esta niña, quien alguna vez iba con su tía y ella, en un ataque de asombro por lo linda que se veía, le dijo:
―Mírate, ¡qué linda! ¡Pareces una princesa!
La niña, en un arranque de indignación, le dijo:
―Nooooo, ¡no soy una princesa! ¡Soy una kitoa!
―¿Una qué?
―Una kitoa...
Después de varios intentos por articular mejor y comunicarse más claramente, dijo:
―Una e-ki-toa...

Una escritora... la tía no supo de dónde había salido esta autodesignación hasta que habló con la abuela... Esta pequeña no se deslumbra por los brillitos de labios ni por las muñecas chic de la Navidad... lo cual no solo es bueno porque sale muy económica, sino porque tiene una pasión que sobrepasa cualquier deseo esperado: ama con frenesí los libros... Es lectora desde que estaba en la panza de su mamita, creció escuchando tonos de voz que cambiaban según el hilo de las historias, con libros de cartoné que eran lo suficientemente gruesos como para pasar las páginas, con ilustraciones, relatos, personajes...

Pues un escritor debe su condición a que escribe libros, ¿no? Esta joven lectora/escritora, terca y asidua, tiene un amplio vagaje como lectora, pero nunca se había enfrentado a la posibilidad de escribir... entonces, junto con su tía, se pusieron en la tarea de hacer su primer libro. Minuto tras minuto, garabato tras garabato, idea tras idea, nació un librito... un textico pequeño y alegre, que baila con la serpiente de tierra caliente y con telas para hacerle una pijama a su mamá, que deja el testimonio visible de que fue hecho gracias a manos, a ideas, a letricas bailarinas...         

Quedó muy lindo y finalizó con un "Me cansé". La tía pensó que ahí había quedado todo, una primera experiencia de escritura con un registro para la posteridad. Sin embargo, lo que esta afortunada tía jamás podrá olvidar es la reacción inesperada de esta pequeña de dos años: tomó su librito pequeño, lo abrazó con un profundo amor y decía: "¡Me encanta!", mientras corría de un lado para otro. Luego, llenó de besos a su conmovida tía y decía: "¡Tiita!"...

Por un instante, olvidé la previa lucha por el almuerzo, la pataleta y los demás menesteres que implica la hora de la comida... tenía al frente a una escritora que estaba muy feliz por haber hecho su primer libro, que lo atesoraba en sus brazos y sonreía con mucha emoción...

Cuando llegaron su mamá y su abuela, les mostró el fruto de su trabajo con alegría y satisfacción... han pasado varios días después de ese feliz encuentro y dicen los que saben que no suelta el dichoso librito ni para dormir... la verdad es que a esta servidora no le importa pensar qué hará esta niña cuando sea grande, da igual si en serio se dedica a escribir, alguien crea en su talento y pueda vivir del mismo, o si se dedica a otros campos del saber. Mi única satisfacción es que haga lo que haga, sé que tendrá la posibilidad de comunicarse con libertad, de saber que puede hacer cosas buenas y con sentido, que tendrá la confianza suficiente para emprender su camino porque desde chiquita, su padre, su madre, sus tíos y sus abuelos la arrullaron, le cantaron, le hicieron saber que podía hacer cosas maravillosas...

Sobre todo, es una niña de dos años que acaba de descubrir el misterio de lo que se plasma en un papel, ese canal que se establece entre lo que se piensa y lo que se expresa a través de la mano, la bonita posibilidad de dejar registro de lo que hoy importa y quizá mañana solo será un tema más...


 

miércoles

Tus manos son para proteger

Ilustración de Carolina Melis


En el programa de Leer para sanar he tenido la oportunidad de disfrutar de la lectura de la Biblia,  uno de los libros que más piden los pacientes del hospital o sus acompañantes a la hora de leer en voz alta.
Entre la variedad de libros que contiene la Biblia el más solicitado es el de Salmos. En una de las jornadas, en la que estaba leyendo en una habitación compartida por dos pacientes y sus familiares, una señora me pidió el favor de leerles el Salmo 37. De este salmo comparto dos versos que me gustaron mucho y que relaciono con un vídeo animado que realizó la diseñadora Carolina Melis para una campaña publicitaria en Europa contra el maltrato infantil, conocida en España con el título "Tus manos son para proteger".


                  Salmo 37: 23 y 24

El Señor dirige los pasos de los justos;

se deleita en cada detalle de su vida.

Aunque tropiecen, nunca caerán,

porque el Señor los sostiene de la mano.



Hands | NSPCC | Saatchi&Saatchi | Nexus Productions from Carolina Melis on Vimeo.


lunes

" ¡Carambitas! "



"Perros y Gatos" ilustraciones de Steve Jenkins

Cada paciente tiene una reacción personal ante la lectura. Algunos se ríen, otros se asombran, y en la mayoría de los casos expresan en palabras lo que sienten o piensan del libro. Para la señora Gladys, paciente del sexto piso de HUM Méderi, su manera de reaccionar frente a la lectura de “Perros y Gatos” fue con la expresión “¡Carambitas!” que acompañaba con caricias a las ilustraciones de cada uno de los animales representados por Steve Jenkins con la técnica del collage. En la lectura en voz alta que hice para la señora Gladys, pude notar la alegría tan intensa que sentía al ver a cada animal, y era casi como estar al lado de ella en una exhibición o en una feria de mascotas, y tenerlas al alcance de la mano, para deleitarse y jugar con ellas. Solamente un alma tan sensible como la de la señora Gladys  tiene la maravillosa capacidad de llegar a tal forma de abstracción, y lograr dar vida al trabajo artístico de un ilustrador. Que afortunado fui al estar al  lado de la señora Gladys y ver está bella y personal forma de apropiación de la lectura.


Ilustración del libro "Perros y Gatos" tomada de la Editorial Juventud
http://www.editorialjuventud.es/3669-5.html


Para conocer más de Steve Jenkins pueden visitar su página oficial en inglés:

Pueden disfrutar de la lectura de "Perros y gatos" en las bibliotecas de BibloRed con la siguiente clave:
636.7
(Rotulo - Morado - de cuento)

miércoles

Es mejor prevevenir...

 Ilustración de Anthony Browne

El jueves encontré a Paola Araque, Terapista Ocupacional del Hospital, trabajando con las pacientes de la habitación 833. A Paola ya la había encontrado en otras ocasiones en las habitaciones del octavo piso acompañando con su trabajo a los pacientes de una forma que va más allá de lo terapéutico, involucrando siempre el componente afectivo. Este día fue particular, ya que juntos compartimos nuestras habilidades profesionales cuidando de la Señora Paulina Suárez y la Señora María Marín. Mientras Paula dirigía los ejercicios para fortalecer la motricidad de las manos de la Señora Paulina o daba recomendaciones a la señora María Mogollón acompañante de la Señora María para girarla en su cama, yo leía en voz alta el libro de “Refranes populares” e interactuaba con las pacientes y las personas que se encontraban en la habitación. Una de las actividades que me gusta desarrollar con este libro es la de leer una parte del refrán y dejar un espacio para que los pacientes o los acompañantes lo completen.

En una de las pausas que se dieron para jugar con el refrán “Es mejor prevenir”… Paula observó como todos los participantes se quedaban en silencio y notó la aflicción que sentía la señora María Mogollón por la paciente que cuidaba, así que con una espontaneidad brillante completó el refrán con la adaptación: “es mejor prevenir que ponerse triste”. La señora María recibió sus palabras como una caricia que le arrullaba el alma, y su rostro cambió totalmente abriéndose totalmente a la experiencia de escuchar y permitir recrearse con el lenguaje literario.

La ingeniosa intervención de Paola generó un clima propicio para leer poesía, el cual aproveché para compartir algunos de los poemas que más me gustan de David Chericián reunidos en el libro “El amor es un niño travieso”. Esta segunda tanda de lectura en voz alta logró canalizar la sensibilidad que sembró Paola con las pacientes y los acompañantes al punto que la señora María Mogollón expresó al finalizar la lectura: “Esto de escuchar poesía me hizo pensar en cosas diferentes. La lectura me ayudo. Que labor tan bonita la que hacen en Méderi: Devolverle la fe a la gente y hacerla pensar en cosas bonitas.” La señora María Mogollón, quedo tan emocionada con el libro de poesía que lo solicitó prestado para leer en la mañana. Cuando lo recogí al medio día me comentó que ella vivía en Mariquita, y que tenía un nieto de 8 años al que le compraría ese libro y se lo llevaría de regalo en cuanto regresara a su pueblo.

Así que este jueves me llevé una nueva satisfacción profesional al trabajar en equipo con Paola Araque, una compañera de Méderi que ve en cada persona que visita el hospital a un ser valioso que debe recibir una atención integral, en el cual el área corporal y el área emocional son igual de importantes a la hora de cuidar y sanar a las personas.