Experiencia de mediación de lectura En la primera visita al Club de Lectura del Colegio Nueva Vida conocí a Daniel, de 11 años. Daniel es uno de los miembros fundadores del club, que tiene dos años de recorrido por el mundo de las palabras, gracias a la iniciativa de la Directora del Colegio Adriana Millán y a la Promotora de Lectura Carolina Rodríguez que se han comprometido con un proyecto muy especial para que de los niños del barrio Paraíso, en la localidad de Ciudad Bolívar, se acerquen de una manera calida y afectiva a la literatura.
La verdad, yo visitaba el club con muchas expectativas, ya que Carolina es una gran promotora de lectura, con una vocación y un talento excepcional, lo cual era una experiencia nueva para mi, ya que era ver la recepción de un grupo de niños con unos criterios y unos hábitos lectores consolidados, ante mi propuesta de mediación lectora.
Sin embargo, la respuesta fue muy buena. Así lo demostró Daniel, que desde un principio puso en evidencia todas sus habilidades como lector, haciendo acertadas inferencias y relacionando la lectura que realicé en voz alta con sus experiencias cotidianas. Al ver la buena recepción de Daniel por mi trabajo, y a petición suya, me aventuré a compartir con él uno de los libros que encierran la magia de la palabra popular: “Versos tradicionales para cebollitas” un trabajo que realizó María Elena Walsh, para recopilar el tesoro de la poesía oral.
La emoción que le causó a Daniel escuchar coplas de humor, fue como el encuentro de un explorador ante un nuevo mundo, lo cual lo llevó a realizar un recorrido de ida y vuelta por las páginas del libro, en el que no le bastaba leer para sí mismo, sino que buscaba compartir sus descubrimientos, o a solicitar que le leyeran los versos que eran nuevos para él.
Al final de la jornada, cuando ya nos preparábamos para regresar a nuestras casas, escuché que Daniel le decía a su mamá que si le podía comprar ese y otros libros de María Elena Walsh, y que a cambió de ese regalo, él obsequiaba a su vez sus libros de Jairo Aníbal Niño a la biblioteca del club.
Sospecho que Daniel sintió el mismo encantamiento que experimentaron los niños de una lejana población alemana al pasó de un flautista anónimo, que sabía interpretar con autentica pasión, las deslumbrantes notas de la sabiduría popular.
Daniel lee con Ana María, una de sus amigas del club Daniel escucha la lectura en voz alta que hace su mamá, al fondo, duerme su hermano Nicolás
La talentosa Promotora de Lectura Carolina Rodríguez comparte con todos los niños y niñas del club
Puedes encontrar la antología de poesía infantil "Versos tradicionales para cebollitas" de María Elena Walsh en las salas infantiles de las bibliotecas de BibloRed con la clave de autor:
Segundo Aniversario de la sala de lectura del Colegio Nueva Vida
El pasado 16 de marzo, se festejó en el colegio Nueva Vida el cumpleaños de la Sala de Lectura. Un espacio en el que desde hace dos años, los niños y las maestras del colegio comparten historias, conocimientos y experiencias.
La iniciativa se dio gracias al interés y la buena acogida de parte de los niños de grado quinto, a la propuesta de iniciar un club de lectura.
La idea de la fiesta era revivir, desde diferentes espacios, la huella de la literatura en las vidas de los niños. Fue así, que para este día, los niños y las maestras asistieron a la fiesta disfrazados de los personajes o escritores más significativos para cada uno.
Las aulas se llenaron de feroces Piratas, Osos multicolores, tiernas Caperucitas rojas, valientes Cazadores, traviesos Pinochos, despiadados Barba Azules, Princesas Medievales y un simpático Simón el Bobito. Las maestras no se quedaron atrás, y se esmeraron en sus disfraces, que iban desde la tradición oral, representado por la Madremonte, pasando por la poesía de Rafael Pombo con Doña Ratona, una Cenicienta que recordaba a una Princesa Wayú, hasta llegar a una encantadora Ratoncita Niña.
La celebración contó con diferentes actividades, en ellas los niños grandes pudieron disfrutar de espacios como la creación artesanal de separadores, la lectura en voz alta o la lectura libre con la maleta viajera que Fundalectura facilitó al colegio para este día.
La fiesta de los pequeños, fue muy particular, ya que estuvieron en la ludoteca de la iglesia, un espacio amplio y luminoso en el que los chicos gozaron de la magia de la poesía con la lectura en voz alta de “Vamos a cazar un oso” y la construcción colectiva de la historia de imágenes del libro “Oink” de Arthur Geisert. Para está lectura, se contó con la innovación de la televisión, que fue el medio por el cual más de treinta niños pudieron leer cómodamente y con total atención, las imágenes digitalizadas del libro.
Para la última parte de la actividad con los pequeñines, se leyó en voz alta el libro “Pedro es una pizza” de William Steig. La lectura, fue mas allá de lo narrativo, ya que con la ayuda de las maestras María Teresa y Betsabé, y de unos cuantos voluntarios, convertimos la ludoteca en una inmensa cocina, en la que amasamos y horneamos mas de dos docenas de pizzas. El acto de involucrar la lectura con el juego, despertó en los niños una chispa de receptividad, que de alguna manera facilitó la preparación de la receta, en el que las cosquillas y las carcajadas de los niños, le dieron el sabor especial a la receta.
La jornada fue maravillosa. Estamos seguros que después de está celebración, los niños y las maestras del colegio se acercaran con un cariño especial a la sala de lectura.
Puedes encontrar estos libros en las salas infantiles de las bibliotecas de BibloRed con las sigueintes claves de autor:
Vamos a cazar un oso, poema tradicional inglés adaptado por Michael Rosen con ilustraciones de Helen Oxenbury por la clave:
Segunda carta del apostol Pablo a la iglesia de Corintios, capítulo 1, verso 7
Cuando todo en nuestras vidas se encuentra en crisis, la lectura de una persona que comparte emocionalmente su voz, genera consuelo y paz en el alma del afligido. En la siguiente escena de la película "Wit", se puede encontrar todo la profundidad que expresa el acto de la lectura y lo que puede significar para una persona, no solamente enferma y hospitalizada, sino para cualquier persona en cualquier lugar del mundo. Espero que puedan ver la película completa, para tener el panorama completo de la historia.
Pueden leer el cuento completo de Margaret Wise Brown en la siguiente traducción que realicé:
El conejito Fugitivo
Margaret Wise Brown ilustraciones de Clement Hurd
Había una vez un conejito que quería huir. Así que le dijo a su mamá : "voy a escaparme". " Si te escapas ", dijo a su mamá : "Voy a correr detrás de ti. Porque tú eres mi conejito " .
" Si vas detrás de mí", dijo el conejito, "Voy a ser un pez en un arroyo de truchas y voy a nadar lejos de ti " . " Si te conviertes en un pez en un arroyo de truchas ", dijo su mamá, "Voy a ser un pescador y voy a pescarte" " Si te conviertes en un pescador ", dijo el conejito," Me convertiré en una roca en la montaña, y estaré por encima de ti. "
" Si te conviertes en una roca en la montaña y estás por encima de mí" dijo su mamá, "Voy a ser un escalador de montañas, y voy a subir a donde estés " . " Si te conviertes en un escalador de montañas , " dijo el conejito,"Voy a ser un azafrán en un jardín escondido . "
" Si te conviertes en un azafrán en un jardín escondido" dijo a su mamá : "Voy a ser un jardinero. Y te voy a encontrar. " " Si eres un jardinero y me encuentras " dijo el conejito, " voy a ser un pájaro y volaré lejos de ti " .
" Si te conviertes en un pájaro y vuelas lejos de mí" dijo a su mamá: "Voy a ser un árbol en el que vendras a hacer tu nido" " Si te conviertes en un árbol", dijo el conejito, "Voy a ser un pequeño velero y voy a navegar lejos de ti " .
" Si te conviertes en un velero y navegas lejos de mí" dijo su mamá, "Voy a ser el viento y te soplaré a donde yo quiero que vayas " . " Si te conviertes en el viento y me soplas ", dijo el conejito,"Voy a unime al circo y volaré en un trapecio . "
" Si vas a volar en un trapecio ", dijo su mamá, " Voy a ser un equilibrista , y voy a caminar por el aire para estar contigo. " " Si te conviertes en un equilibrista y caminas a través del aire" dijo el conejito , "Voy a ser un niño y entraré en una casa " .
" Si te conviertes en un niño pequeño y entras en una casa" dijo la mamá conejo, "Voy a ser tu madre y te cogeré en mis brazos para abrazarte " . " Caray ", dijo el conejito , "tal vez sea mejor quedarme en donde estoy y ser tu conejito ". Y así lo hizo .
"Toma una zanahoria ", le dijo al conejito su mamá .
Al leer "El conejito fugitivo" recordé uno de los salmos del rey David en el que reflexiona la cercanía de Dios en su vida:
Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.
Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago. Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor. Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo! ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia!
Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a lo más profundo,allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza.
Julio
Cortázar nos presenta en este tomo una colección de cuentos breves con muchos elementos
tan diversos como el humor, la fantasía y la crítica política, utilizando
recursos que bordean el mundo surrealista.
Este es un libro ideal para leer al azar y pellizcar en
cualquier página dejándose sorprender solo o en compañía de otro lector
y desencadenar una amena y creativa conversación.
Uno de los cuentos con los que podemos disfrutar es "Posibilidades de la abstracción", el cual puedes leer a continuación
Posibilidades de la abstracción Por: Julio Cortázar Trabajo desde hace años en la Unesco y otros organismos internacionales, pese a lo
cual conservo algún sentido del humor y especialmente una notable
capacidad de abstracción, es decir, que si no me gusta un tipo lo borro
del mapa con sólo decidirlo, y mientras él habla y habla yo me paso a
Melville y el pobre cree que lo estoy escuchando. De la misma manera, si
me gusta una chica puedo abstraerle la ropa apenas entra en mi campo
visual, y mientras me habla de lo fría que está la mañana yo me paso
largos minutos admirándole el ombliguito. A veces es casi malsana esta
facilidad que tengo. El lunes pasado fueron las orejas. A la hora de
le entrada era extraordinario el número de orejas que se desplazaban en
la galería de entrada. En mi oficina encontré seis orejas; en la
cantina, a mediodía, había más de quinientas, simétricamente ordenadas
en dobles filas. Era divertido ver de cuando en cuando dos orejas que
remontaban, salían de la fila y se alejaban. Parecían alas. El martes
elegí algo que creía menos frecuente: los relojes de pulsera. Me
engañé, porque a la hora del almuerzo pude ver cerca de doscientos que
sobrevolaban las mesas en movimiento hacia atrás y adelante, que
recordaba particularmente la acción de seccionar un bife. El miércoles
preferí (con cierto embarazo) algo más fundamental, y elegí los botones.
¡Oh espectáculo! El aire de la galería lleno de cardúmenes de ojos
opacos que se desplazaban horizontalmente, mientras a los lados de cada
pequeño batallón horizontal se balanceaban pendularmente dos, tres o
cuatro botones. En el ascensor la saturación era indescriptible:
centenares de botones inmóviles, o moviéndose apenas, en un asombroso
cubo cristalográfico. Recuerdo especialmente una ventana (era por la
tarde) contra el cielo azul. Ocho botones rojos dibujaban una delicada
vertical, y aquí y allá se movían suavemente unos pequeños discos
nacarados y secretos. Esa mujer debía ser tan hermosa. El miércoles
era de ceniza, día en que los procesos digestivos me parecieron
ilustración adecuada a la circunstancia, por lo cual a las nueve y media
fui mohino espectador de la llegada de centenares de bolsas llenas de
papilla grisácea, resultante de la mezcla de corn-flakes, café con leche
y medialunas. En la cantina vi cómo una naranja se dividía en prolijos
gajos, que en un momento dado perdían su forma a cierta altura de un
depósito blanquecino. En este estado la naranja recorrió el pasillo,
bajó cuatro pisos y luego de entrar en una oficina, fue a inmovilizarse
en un punto situado entre los dos brazos de un sillón. Algo más lejos se
veían en análogo reposo un cuarto de litro de té cargado. Como curioso
paréntesis (mi facultad de abstracción suele ejercerse arbitrariamente)
podía ver además una bocanada de humo que se entubaba verticalmente, se
dividía en dos translúcidas vejigas, subía otra vez por el tubo y luego
de una graciosa voluta se dispersaba en barrocos resultados. Más tarde
(yo estaba en otra oficina) encontré un pretexto para volver a visitar
la naranja, el té y el humo. Pero el humo había desaparecido, y en vez
de la naranja y el té había dos desagradables tubos retorcidos. Hasta la
abstracción tiene su lado penoso; saludé a los tubos y me volví a mi
despacho. Mi secretaria lloraba, leyendo el decreto por el cual me
dejaban cesante. Para consolarme decidí abstraer sus lágrimas, y por un
rato me deleité con esas diminutas fuentes cristalinas que nacían en el
aire y se aplastaban en los biblioratos, el secante y el boletín
oficial. La vida esta llena de hermosuras así. ________ Cuento tomado del libro "Cuentos completos / 2" de Julio cortázar. Punto de lectura. Bogotá. 2011.
Dialogo de la literatura con el lenguaje audiovisual Si te gusto el cuento "Posibilidades de la abstracción", puedes ver un corto animado que hace el director español Axel Bunge, como parte de su proyecto de grado de la maestría en Animación de la Universidad Pompeu Fabra, en el año 2003.
Dialogo de la literatura con el lenguaje plástico Las siguientes fotografías son del artista italiano Giuseppe Colarusso, quien creó una serie titulada “Impobabilità”. El concepto del proyecto es tomar cosas utilizadas comúnmente en la
vida diaria para modificarlos y convertirlos en figuras extrañas
carentes de funcionalidad, pero totalmente atractivas visualmente, por
misteriosas y exageradas. Al parecer damos por hecho la presencia de los objetos y su
funcionalidad y no somos conscientes de que ésta solo es posible gracias
a la forma específica de cada objeto, es su forma lo que los hace
útiles y esta increíble serie lo demuestra a la perfección.
Propuesta de ejercicio de escritura creativa Una actividad sencilla de escritura creativa se puede desarrollar con la lectura de los cuentos de Julio cortázar y el trabajo de Giuseppe Colarusso para despertar la imaginación de los chicos y jugar a construir diferentes textos en los que podemos transformar el uso de los objetos y resignificarlos de forma poética, rompiendo las convenciones que dictan el razonamiento y la lógica. Otra variación a esta actividad creativa puede ser la expreción por medio de elementos gráficos como el dibujo libre o el diseño de un collage con recortes de fotografías de revistas, en el que cada participante desarrolle libremente sus propios inventos maravillosos a partir de lo cotidiano.
Es
difícil conocer con exactitud los 400 títulos que tiene el programa de biblioterapia Leer Para Sanar, por lo que siempre hay una oportunidad de disfrutar al
lado de los pacientes de una nueva experiencia literaria. Doña Eva y Doña Ana María, dos abuelas hospitalizadas y compañeras de
habitación, fueron las directas responsables de una nueva aventura literaria, ya
que quisieron compartir una lectura en voz alta al lado de Andrés
(nieto de Doña Ana María).
El cuento que escogieron para entretenerse esa mañana fue “La colcha de
la abuela”.
Confieso
que el libro me conmovió profundamente, por el manejo que le da la escritora Paulette Bourgeois a una
de las historias más tristes que se viven en Estados Unidos, el momento
en el que los adultos mayores son llevados a los ancianatos para que
terminen la última parte de su vida lejos del hogar en el pasaron la
mayor parte de su existencia. La historia tiene un final relativamente
feliz, en el que muestra la adaptación de la abuela gracias a la
compañía frecuente de su nieta, quién decide hacerle una colcha de
regalo muy especial que ayuda a resignificar la vida de la abuela.
En
lo más interesante de la historia, la enfermera Martha Cárdenas llegó a
realizar alguna actividad de rutina, y me dijo mirando a las pacientes:
“Hola profe, ¿Cómo va? ¿Si le estan poniendo cuidado?” Esta pregunta nos
sacó una carcajada a todos, y nos dejó en el ambiente una pizca de
humor que se mezcló con la lectura del cuento y la hizo más dulce.
Por
eso, va a ser muy difícil recordar este libro de “La colcha de la
abuela” sin relacionarlo con tan hermosas personas que puedo conocer
gracias al trabajo de mediación de lectura.
El ángel del abuelo. Texto e ilustraciones de Jutta Bauer
El trabajo de promoción de la lectura con los pacientes
causa mucho interés y curiosidad tanto en los acompañantes de los pacientes,
como en los colaboradores del hospital. Por eso, es frecuente de tanto en tanto,
que en medio del pasillo algunos de los compañeros de trabajo se acerquen y pregunten por
el programa. Lo que no es usual, es que no solo pregunten por los libros, sino
por la lectura en voz alta. Esto fue lo que llevó a Cristina, enfermera del ala
norte del séptimo piso, a solicitar que le leyera un cuenta porque “es que
usted lee muy bien”. Este elogio al trabajo que realizó con amor, hizo que
invitara a Cristina y a su compañera Nancy a escuchar “El ángel del abuelo” uno
de los libros álbum que tiene la colección del programa de Leer para sanar, y
que despierta en los lectores muchas ideas, ya que tiene una serie de imágenes
que podemos asociar con la historia contemporánea del siglo XX. Cuando los
doctores pasaban y veían a Cristina y a Nancy disfrutar de la lectura, se
acercaban y las felicitaban por hacer algo tan positivo. Al final de la rápida
lectura, las dos amigas continuaron con su trabajo y algo en ellas hacía ver
que algo muy importante y valioso acababa de suceder en su jormada.
Segunda carta escrita por Pablo de Tarso a los creyentes de la iglesia en Corintio.
Capítulo 3, verso 2
Hacer
lo que otros hacen. Sentir miedo de hacer lo que otros no hacen. Hombres y
mujeres en todas partes llevan vidas rutinarias, sin palabras creativas y
emotivas intercambiadas con otras personas. La soledad es uno de los pesos que
se han instalado en el corazón de hombres y mujeres contemporáneos, que han
pagado el alto precio por tener carreras profesionales exitosas. El hombre que
quería escribir una carta, es la historia de uno de estos ciudadanos anónimos
que llevan vidas pálidas y carentes de colores intersubjetivos, que un día
siente una profunda necesidad de comunicarse profundamente con otra persona.
Todas las reacciones que se desatan con este íntimo deseo de expresión, serán
narradas en una novela corta escrita por Evelio José Rosero, uno de los
escritores más importantes de la literatura colombiana.
Nació en
Bogotá en 1958. Estudió Comunicación Social en la Universidad Externado
de Colombia. En 2006 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el
Ministerio de Cultura. En 2007, con su novela Los ejércitos, ganó el II
Premio Tusquets Editores de Novela. Rosero ha sido traducido a doce idiomas y
se ha alzado con el prestigioso Independent Foreign Fiction Prize (2009) en
Reino Unido y el ALOA Prize (2011) en Dinamarca. Para conocer un poco más a Evelio José Rosero pueden leer el siguiente enlace escrito por Armando Neiraen en El País de España. elpais.com
"El mundo sólo ofrece un
intenso deseo por el placer físico,
un deseo insaciable por todo lo que
vemos y el orgullo de
nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene
del Padre,
sino que viene del mundo"
Primera carta del Ápostol Juan, capítulo 2, verso 16
El corazón me latía a un ritmo desesperado, una opresión en mi pecho hacía difícil
la respiración, la cabeza... la tenía inundada de imágenes y sensaciones, ideas
y pensamientos. Para volver a recuperar las funciones de mi cuerpo y de mi
mente, tuve que tomarme un buen tiempo a oscuras y esperar. Esta experiencia de
vida fue producto de la lectura de la novela "Gravedad artificial",
del escritor norteamericano Matthew Anderson, una obra que agitó todo mi ser, y
me dejó muchos interrogantes acerca de mi vida y del entorno con el que me
relaciono todos los días.
Y ¿de qué trata "Gravedad Artificial"?
Un
grupo de jóvenes viaja a un lugar lejano a disfrutar de sus vacaciones. Allí
realizan algunas actividades como ver televisión, escuchar música, comprar todo
tipo de productos de moda o comunicarse por medio de mensajes online. Todo esto
se puede decir que es cotidiano, sin embargo la novedad del enfoque del
escritor Matthew Anderson, es tomar estas actividades y mostrarlas en una
sociedad que ha alcanzado un desarrollo tecnológico con el cual se puede ir a la Luna de vacaciones y en el
que ya no es necesario tener un computador que se manipule con las manos, porque
los ciudadanos pudientes pueden tener un computador integrado al sistema
nervioso con el cual logran hacer su vida mucho más “fácil”. En esta novela de
ciencia ficción conoceremos la vida de Titus, un joven norteamericano que en sus vacaciones en
la Luna conoce a
Violeta una chica de su edad y con la cual empezará una relación afectiva que lo llevará a ver su vida y la de su entorno de una forma nueva.
¿Porqué recomiendo esta novela?
Cada una de las situaciones que
se observan en “Gravedad artificial” están llenas de significado y son generadoras de cuestionamientos a prácticas actuales como la comunicación
interpersonal, las relaciones sociales, el consumo de productos innecesarios,
la destrucción del medio ambiente y los valores culturales. Una obra que puede
darnos ideas para reflexionar y evaluar acerca de lo que vivimos en diferentes
campos de nuestro entorno.
¿Quién es Matthew Anderson?
Nació en
Cambridge, Massachussets en 1968. Estudio en la Universidad de
Harvard y en la
Universidad de Cambridge (Inglaterra). Trabajó en la Editorial Candlewick Press, en
donde publicó su primera novela. En la actualidad trabaja en Vermont College of Fine Arts, en donde ha ejerce el cargo de maestro
y miembro del concejo directivo. También es miembro del concejo administrativo
de la organización The National Children's Book and Literacy Alliance, que aboga en favor de la alfabetización, la literatura y las
bibliotecas para los niños y jóvenes. Su novela “Gravedad artificial” fue finalista
del National Book Award y hace parte de las listas de libros altamente
recomendados por diferentes organizaciones que promueven la lectura en Estados
Unidos. Matthew Anderson vive en la ciudad de Cambridge, Massachussets,
en donde continúa su trayectoria como escritor.
Entrevista a Matthew Anderson en la que habla de su novela "Gravedad artificial" publicada en “All about adolescent literacy”
"Tengo una novela de ciencia ficción llamada
“Gravedad artificial”, es acerca de un
futuro en el que todo el mundo tiene un chip implantado en su cabeza, que les
da acceso instantáneo a Internet.En cierto
modo, es una cosa realmente grande.Esto
significa que las personas pueden chatear entre sí sin tener que escribir nada
o, por supuesto, sin tener que hablar.
Los jóvenes
pueden comprar cosas sin el uso de un computador, apenas con verlo a
través del chip, lo piden y ya, se deducirá de su tarjeta de crédito o en
realidad de la tarjeta de crédito de sus padres. Este mundo del futuro parece en algunos aspectos ser una
utopía. Muchas veces cuando les hablo a los
chicos acerca del argumento del libro, su primera reacción es, "¡Guau, que
bien!", y muchos de ellos están realmente dispuestos a ir y adquirir un
chip para su cerebro.
Pero lo que está sucediendo en el libro y lo que
realmente creo si alguna vez se produce este tipo de tecnología en el mundo
real, es que debido a la forma en que todo el tema se ha resuelto, se va a dar
una inundación permanente de publicidad en Internet todo el tiempo en las
cabezas de estos jóvenes y en las cabezas de todos.Así que como resultado, la población de la tierra se
transformará en algo estúpido, porque todos serán bombardeados en sus cerebros
por estas imágenes de lo que deberían ser, lo que deberían querer ser y lo que
pueden comprar para convertirse en ese tipo de persona.
Incluso cuando yo era un adolescente, estaba furioso
y creo que muchos de los adolescentes se vuelven locos por está manipulación,
por que me enfurece la forma en que la
totalidad de los medios de comunicación y el mundo de la publicidad tratan de
exigir a los jóvenes que sean un cierto tipo de persona.Y el hecho de que tomen nuestras propias imágenes de lo más
profundo de la conciencia y moldeen esas imágenes, es utilizar estos recursos
personales como una especie de muñeco de
vudú, en el que pueden clavar alfileres y generar un tipo de demanda de
consumo, con la que solo podrás detener el dolor que te causa una vez que
compres lo que te están vendiendo.
La premisa del mundo es “Si obtienes el tipo
correcto de zapatos, vas a verte fantástico y luego alguien te amará por eso”.
Te hacen sentir como si estuvieras marginado de lo mejor del mundo, pero sólo
eres un marginado porque no escuchas la música adecuada que ellos promueven.
Así que te llevan a comprar esto para que te sientas aceptado. Pero, nunca se
acaba de comprar, porque ahora tienes que comprar la última novedad. Y así
logran crear la necesidad para que consigas todo lo que ellos producen.
Así que ese tipo de cosas me hizo enfurecer mucho
cuando era un adolescente y, por supuesto, cuando digo adolescente, estoy
hablando de los años 80 y desde entonces las cosas han progresado enormemente.Las cosas se han vuelto mucho más complejas e
integradas para que todas las formas de entretenimiento estén directamente
relacionadas con otras formas de publicidad y de consumo.Y, francamente, creo que una de las cosas más importantes que
los maestros puedan enseñar en este momento es el tema de la alfabetización de
las imágenes, y no me refiero sólo a imágenes visuales, ya que también es
importante la alfabetización de este nuevo mundo de la información que se está
creando, porque ese es el ambiente que nuestros hijos van a vivir."
Pueden visitar la página
oficial de Matthew anderson en el siguiente enlace:
Creativos videos realizados por jóvenes norteamericanos que son fruto de proyectos de lectura de la novela de Matthew Anderson en sus colegios :
Jared Salcido
Inna's Corner
Gila Guy
Sociedad de consumo: Una mirada desde la literatura y otras expresiones artísticas
Coincido con Matthew Anderson en la idea del importante papel que tienen los maestros en la educación audiovisual y en la lectura crítica que pueden desarrollar los chicos para tener mejores elementos a la hora de enfrentarse al mundo del deseo y consumo de productos intranscendentales promovidos por las multinacionales. Sin embargo, estoy seguro que esta labor educativa no se debe quedar como un esfuerzo aislado de la escuela, sino que debe estar articulada al papel de formación que hacen los padres en el hogar. Por esta razón, me tomé un tiempo para aportar algunos textos desde diferentes lenguajes que pueden leer los padres y los profesores, para desarrollar actividades en el hogar o en el aula, y así sumar un grano de arena a esta área de la formación de la identidad individual de los chicos.
Violeta, una de las protagonistas de la novela
"Gravedad artificial" hace una reflexión del consumo de una gaseosa en una reunión
con los amigos de su novio, la cual es un buen ejemplo de una de las ideas que desarrolla Matthew Anderson en su libro en la que crítica el consumo descontrolado de productos artíficiales en la sociedad actual:
"A veces trato de recordar la primera vez que bebí coca cola, porque me debió doler, pero
no me acuerdo. ¿Cómo es que nos empezó a gustar? si algo es un gusto
adquirido, ¿cómo empiezas a adquirirlo? Para el caso, ¿quién me dio la
primera coca cola? ¿Mi papá? no creo. ¿Quién prodría darle coca cola a
un niño y pensar "su primera coca cola. Estoy tan orgulloso" ?. ¿Cómo es
que empezamos?"
(Anderson, pg. 110)
Las reflexiones acerca de la sociedad de consumo son tratadas por diferentes investigadores y escritores. En la siguiente columna de opinión del escritor y periodista colombiano Óscar Collazos encontraremos una profunda reflexión de las relaciones que existen entre la publicidad y el consumo de productos por parte de niños y jóvenes:
Niños y consumidores
Por Óscar Collazos.
¿Han escuchado ustedes a niños que se aprenden de memoria los
anuncios que ven en la televisión? ¿Los han escuchado cantar la música
fácil y pegajosa de algún anuncio, repetido incesantemente para que se
grabe como tatuaje en la memoria?
Frente a la tele, los niños no solo consumen entretenimiento. Tragan
imágenes publicitarias. Es posible que, al principio, un niño no sepa
separar el relato recreativo de las pausas comerciales. Si se le
programaran horas de sugestivas promociones publicitarias, editadas con
los efectos tecnológicos de, por ejemplo, los dibujos animados, el niño
convertiría aquellas imágenes en otra forma de entretenimiento.
Cuando los niños consiguen separar las imágenes del entretenimiento
de las imágenes de la publicidad, ya han hecho el rápido aprendizaje que
los convierte en consumidores. El mundo de los deseos representado en
la pantalla está fuera, esperando en las vitrinas de los almacenes. La
publicidad, ese maestro insidioso y recursivo, se ha instalado en casa
como el enemigo más sutil del presupuesto y la armonía familiar.
La publicidad que acompaña las imágenes del espectáculo televisivo no
se limita a fabricar deseos entre sus jóvenes espectadores. Les repiten
que el deseo puede satisfacerse, que de la satisfacción de ese deseo
(tener esas zapatillas, ese morral, esa camiseta de marca) dependen
muchas cosas: la identidad personal, las relaciones con los demás, el
lugar que ocuparán en la sociedad, la manera como serán mirados,
aceptados o rechazados.
Patrones de la moda, patrones de belleza, patrones del gusto. Cada
uno de los capítulos –omnipresentes en los anuncios del espectáculo
televisivo y los medios de comunicación de masas– ha tenido muchas veces
un desenlace trágico. Resulta que detrás de cada patrón –de belleza,
del gusto, de la moda– hay una portentosa industria a la espera de
nuevos ejércitos de consumidores.
¿Cuál es el desenlace trágico? Las frustraciones y los complejos van
en aumento, como la compulsiva inconformidad consigo mismo y el
desesperado esfuerzo para no quedarse fuera de esta nueva “normalidad”
inducida. Ya nadie niega la existencia de depresiones y demás
enfermedades originadas en el silogismo diabólico de nuestra época:
consumo, luego existo.
No hay pedagogía más devastadora que esta. Antes de que pueda
satisfacer con sus propios recursos los deseos de un consumidor adulto,
el niño es un parásito que delega en sus padres la obligación de
adquirir aquello que le han estado “vendiendo” como necesario. El niño
se mira en el espejo de otros niños.
El consumidor adulto de hoy fue un niño sin voluntad ni poder
adquisitivo formado frente al televisor. Su mente se moldeó para
divertirse y jugar, pero también para tener cosas. Allí estará el origen
de satisfacciones y frustraciones, vacíos o adicciones.
Si algún gobierno responsable se tomara en serio el sistema de
sofisticada manipulación que acompaña al espectáculo televisivo,
regularía al máximo o prohibiría la emisión de publicidad en las franjas
infantiles. En su lugar, le daría más sentido al carácter desinteresado
del juego y el entretenimiento. Pero los niños no solo ven espacios
infantiles.
El niño que aprende a desear frente al televisor no sabe que, para
responder a las frustraciones que produce no poder adquirir el objeto
original del deseo, el mercado se llenó de sucedáneos y copias. Tampoco
sabe que el mundo se divide hoy entre las humildes mayorías que
adquieren la copia y las arrogantes minorías que compran el original.
___________________
Columna publicada en el periódico El Tiempo, el miércoles 22 de mayo del 2013.
Cartones de Gárzon
La tecnología, la comunicación interpersonal y la sociedad de consumo tambien son temas analizados por el dibujante colombiano Alfredo Garzón, hermano del periódista Jaime Garzón asesinado en 1999. Las siguientes ilustraciones de opinión se tomaron prestadas del el periódico El Espectador, en donde se publican desde hace 30 años.